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Reflexiones pesimistas y algunas anécdotas sobre la política anticorrupción

Por: Toño Sánchez Jr. 
NOTA: Por limitación de tiempo, sólo 3 minutos, no pude leer completa la ponencia que llevé al Consejo Comunal Anticorrupción. 
A continuación transcribo algunos apartes: 
Cuántos asesinatos más de periodistas, veedores y ciudadanos de bien se necesitarán; cuántas viudas y huérfanos faltarán para que exista una verdadera actitud de los funcionarios de organismos de investigación, vigilancia y control para atacar a la corrupción; y que impida seguir enterrando a los buenos de este país. 
En unos casos la voluntad sobra, muchos funcionarios tienen esa vocación de luchar contra la corrupción, pero la politización de la justicia les impide tener esa actitud. Otros funcionarios tienen un argumento, que ya suena a cinismo, y es el de que los ciudadanos no denuncian. Pero es más bien un escudo por no tener una verdadera actitud contra la corrupción, a costa de no importarles que se esgrima contra ellos el despreciable trofeo de la impunidad. 
Así como el temor y el pánico son el mejor aliado de los terroristas, la impunidad es el mejor cómplice de los corruptos. Hoy en día son más los crímenes que cometen o pagan los corruptos que los de grupos armados al margen de la ley. 
Hoy está Álvaro Uribe Vélez con su política de seguridad ciudadana y cero tolerancia a la corrupción. Mientras el país se debate entre los beneficios y desventajas del Plan Colombia y del referendo, la corrupción se redujo. Aunque no lo crean se redujo pero a nivel veredal, municipal y departamental. Se pasó de los grandes golpes nacionales a los pequeños tumbes en los municipios del país, y más en los lejanos de los centros del poder. Como en las estrategias del fútbol se pasó de los pases largos y cambios de frente a los toques en corto. Donde según los entendidos se es más demoledor con el contrario, en este caso con los dineros públicos. Esos “toques cortos” son los PAB, el Régimen Subsidiado, los fraccionamientos de contratos, los contratos con cooperativas y las nóminas paralelas, entre otras. 
Los nuevos corruptos colombianos no pisan siquiera una alcaldía, pero son unos tigres en Administración Pública y Derecho Administrativo. Y por ende los alcaldes ya no cometen siquiera peculado. Todo lo que hacen es ajustado a la ley, aunque parezca increíble. Más bien hoy muchos alcaldes se hipotecan a los contratistas, que tienen entre sus asesores a los mejores exmagistrados de las altas cortes del país. Unos lo hacen desde la misma campaña electoral a cambio de pagar la deuda con la contratación municipal, si son elegidos. Pero ya en el cargo venden los contratos al 10%, 20% y 30%. No sé si a partir del 1 de enero de 2004 tengan un incremento estos porcentajes, igual o superior al Índice de Precios al Consumidor, fijado por el Dane. 
¿Quién ronda a los contratistas? ¿Cuántos alcaldes y funcionarios han llegado a sus cargos con una impecable hoja de vida y arropados de honestidad y honradez, pero han sido corrompidos por ingenieros y arquitectos? 
El alcalde de San Carlos, aquí en Córdoba, en donde el Presidente Uribe paga los impuestos por su finca, cobra 6 millones de pesos para responder un Derecho de Petición y la Fiscalía y Procuraduría ni siquiera se pronunciaron. Lo suspendieron por otras irregularidades y se montó otro que a las 24 horas pasan a llamarlo “chequera rápida”. Acabó en una semana con el dinero que llegó, que en los pueblos llaman “el Iva”. A este último también lo tumban y llega otro que hizo lo mismo que su antecesor. Hoy en día piden que regrese el primero, a quien en un momento lo consideraron el mismísimo diablo. Y lo más probable es que así sea. 
Un alcalde del Alto San Jorge negocia con un boxeador una comisión de 175 millones por un contrato para el mantenimiento de una vía destapada. Le entrega al púgil dos cheques sin ningún soporte. El Alcalde le hace conejo, pero el boxeador se los entrega a un abogado y terminan pagando la comisión. Y no pasó nada. 
Un alcalde del Medio Sinú le pide al “Negro” Padilla el 30% por un contrato de letrinización. El “Negro” accede, pero el funcionario le pide que se lo pague en especie, con unas novillas. Tiempo después el alcalde le hace conejo a Padilla, quien no es ningún “gilberto”, y lo amenaza con denunciarlo por cuatrero. El funcionario lo reta a que lo haga. El “Negro” Padilla en su “pragmatismo”, antes de perder su inversión se va con unos muchachos en varios camiones y saca su ganado de la finca del alcalde. Este último no dijo ni pío. 
Con todo respeto digo lo siguiente, y aclaro que soy defensor del capitalismo. Una finca como la de un importante alcalde, en la margen izquierda del río Sinú, donde la hectárea de tierra está entre 6 y 8 millones de pesos, no se puede adquirir con sueldo de alcalde. Pero sí se puede siendo primero abogado de los pensionados y demandando al municipio; para después sustituir los poderes a sus amigos de bufete, para que cuando ya sea alcalde pagarles. 
Estos son algunos ejemplos de la manera en que se desvanecen los dineros públicos. Esto lo saben la mayoría de ciudadanos y autoridades, pero pretenden que sean los periodistas los que vayan a la Fiscalía a denunciar, cuando de oficio se puede iniciar una investigación. Pero es el periodista el que sale denunciado por calumnia y ahí sí que funciona el sistema. Al igual que las mujeres de nuestra Costa, que les encanta colocarse el De cuando se casan, lo mismo hacen muchos funcionarios de órganos de control y vigilancia se colocan el De de sus jefes políticos. Lo que hace que los funcionarios públicos le teman más a El Meridiano de Córdoba y a El Universal que a la Fiscalía. Pero lo contrario sucede con los ciudadanos de bien que en vez de respetar a estos órganos les tememos. 
Esta falta de justicia ha hecho prosperar en los municipios los pasquines, con el agravante que esta forma de comunicación lesiona y destruye el buen nombre de ciudadanos de bien. Lo cual resquebraja la sociedad y la llena de odios y deseos de venganza. 
Tocando otro tema, tengo un inmenso respeto por las Cámaras de Comercio. Hay unas tan respetadas, como la de Bogotá, Medellín y Barranquilla, por mencionar unas cuantas. Que se convirtieron y son un verdadero motor de desarrollo en sus ciudades, que han generado cambios radicales para beneficio de la comunidad. Hoy se pretende que las Cámaras de Comercio hagan parte del proceso anticorrupción. 
Cómo darle esa responsabilidad a la Cámara de Montería que no ha hecho nada por el desarrollo de Córdoba. Que si no fuera por los certificados mercantiles que expide nadie se daría cuenta que existe. Algunos miembros de su Junta Directiva se hicieron elegir con las prácticas clientelistas que en privado le critican a los políticos de la región. Hay transporte para el traslado de votantes, camisetas y hasta préstamos para los seguidores que no están al día con su certificado, para que puedan votar. Uno de sus miembros de Junta lo acusan de estar en la lista Clinton. 
Como en toda ponencia se deben presentar soluciones, presento a consideración algunas: 
-Fortalecer los Derechos de Petición, las Veedurías Ciudadanas y al mismo ciudadano. 
-Que las Veedurías hagan parte de las interventorías de todos los contratos que suscriban las alcaldías y gobernaciones. 
-Que se cambie la manera de elegir a los funcionarios de control. 
-Que se creen alianzas estratégicas con los medios de comunicación para investigar irregularidades. 
-Sé que muchos oficiales colombianos pasan por el detector de mentiras para trabajar en planes conjuntos con los Estados Unidos. Que los fiscales de delitos contra la Administración Pública hagan esta prueba anualmente. 
-Que se exijan resultados a corto plazo, pero sin chivos expiatorios ni cacería de brujas. 
-Ser más riguroso en la selección de los funcionarios de investigación y control. 
-Como en las urbanizaciones que muestran un apartamento modelo cuando venden la propiedad, mostrar una región donde haya control contra la corrupción.