Dónde estaban cuando todo esto pasaba

Por: Toño Sánchez Jr.

A mí no me cabe duda que desde el periodismo se puede construir una mejor sociedad. Cuando el periodismo pone al ciudadano en la mitad termina prestando un invaluable servicio social que ayuda al crecimiento en valores de esa sociedad a la que informa. Pero estos postulados no son los que orientan o rigen al periodismo de hoy en día. La lapidación mediática, la condena mediática, la estigmatización mediática es el verdadero postulado de los medios de comunicación del ‘interior’. Desde Bogotá se escoge qué es noticia, quien es culpable, quien es inocente y a quien hay que crucificar. Y no hay duda que de Córdoba es hoy su presa más apetecida.

La última edición de la Revista Semana viene con un largo ‘refrito’ (Grotesco estilo de periodismo que consiste en repetir lo mismo que has escrito y darle la vuelta con alguna coyuntura actual) en donde no se informa nada nuevo y que tiene el tinte de hacerle un ‘mandao’ a alguien. Hacen un recuento de Córdoba pero inexplicablemente omiten que el primer gobernador de elección popular de Córdoba fue condenado por bandido. Que ese sí que es un dato determinante en la historia de este Departamento. Y por qué la omisión? A lo mejor porque fue la fuente del ‘mandao’. También curiosamente ignoran el periodo de Marta Sáenz, en ese mandato se reconocieron pagos a lo que se ha conocido como el ‘carrusel de la educación’. Y por qué no la mencionan? Tal vez por la misma razón que el anterior. Lo que sí no hay que olvidar aquí es que Marta Sáenz fue la que coordinó una separata especial de Semana cuando Alejandro Lyons era gobernador. Para ese momento el dinero de los cordobeses no era corrupto. O mejor, en cuestiones de publicidad no importa si la plata está manchada de sangre, lo que importa es que la separata se venda en su totalidad.

Pero yo me hago una pregunta. Dónde estaba Semana cuando a Córdoba se la estaban robando? Se viven ufanando que el periodismo de acá no ha alertado sobre todo esto, y no hay nada más falso. Solo basta recordar que El Meridiano de Córdoba se ganó un Premio Nacional de Periodismo, hace casi 20 años, informando sobre todos los ‘elefantes blancos de Córdoba’. Y hasta ese momento nunca lo hicieron los medios del ‘interior’.

Por qué no investigan cómo es que se mueven los dineros del Estado? A las gobernaciones llega como 8% de los dineros de la nación. Un 10% podría ser lo que llega a los más de mil municipios de Colombia. Y el 88% lo manejan en Bogotá a su antojo. Me van a decir ahora que este hipotético porcentaje del 88% tiene un manejo que se puede considerar “más blanco que la nieve”?

Yo quiero que se investigue todo sobre la corrupción, pero que Córdoba sea la segunda en la lista. Que primero sea Bogotá! Y después de caerle a todas esas grandes ratas encorbatadas de Bogotá, allí sí, ir por las de Córdoba, pero este cuento de mostrar a Córdoba como el nido de la corrupción es la mentira y la infamia más grande de este país.

Que conste! Con esto no quiero ocultar los ‘chichigüeros’ casos de corrupción de Córdoba, deben ser investigados seriamente por la Fiscalía y llevar a juicio a los responsables y pedir condenas ejemplarizantes. Y si los responsables deciden negociar con la justicia, entonces hacerlo a cambio de conocer la verdad y de que devuelvan el dinero. Pero no hacer como acostumbra la Fiscalía, que es, entablar un acuerdo o principio de oportunidad, pero después hacerle ‘conejo’ al imputado.

Estos medios de Bogotá se ensañan contra los congresistas de Córdoba, pero que vaina de curiosa, jamás investigan y publican fotos donde estaba Santos con ellos negociando votos. Porque los votos de los cordobeses hoy son corruptos, pero en marzo y mayo de 2018 serán más cristalinos que el agua pura.

Por qué se niegan a investigar cuánto billete mandaron los congresistas de Córdoba a la campaña a presidente de la alianza Santos – Vargas Lleras? Aaah, porque este tipo de corrupción no existe. Si se dio este billete cuánto fue? Tres mil quinientos millones? Tres mil cuatrocientos? O un poco más? En dónde lo entregaron? A quién? En cuántas cajas lo llevaron a Bogotá? Quién las recibió en Bogotá? Quién firmó la Letra de Cambio? Existe una Letra de Cambio? Estas son vainas que se me ocurren y que infiero, por todo lo que dicen de los congresistas cordobeses. En el sentido de que si son unos bandidos, como los muestran los medios del ‘interior’, ellos iban a dejar pasar esa oportunidad de oro de casarle un billete largo a la dupla Santos – Vargas Lleras. No lo creo.

Los congresistas, políticos y exmandatarios de Córdoba tienen una impagable deuda social y moral con todos los cordobeses, pero no son los únicos responsables de todos nuestros males. Todos nuestros males nacen de este maquiavélico sistema de gobierno centralista que nos humilla y después nos condena por todo lo que nos ha empujado hacer mal.

Miren que los de Semana en su artículo ponen el Proceso 8000 como si fueran los congresistas cordobeses los que fomentaron todo. De vaina no dijeron que el Cartel de Cali era de Montería. Que la ‘parapolítica’ fue estructurada por los congresistas de Córdoba, cuando esto no fue así del todo. Pero no hay nada más perverso que las verdades a medias.

Cuanto me hubiese gustado, que en un párrafo de esto de la parapolítica hubiesen contado las largas noches de vino tinto Barolo -el que traía Giorgio Sale para regalarle a magistrados de una Alta Corte-, que compartió el director de Semana Alejandro Santos Rubino con Mancuso en la finca ‘Cero – Cinco’ al lado de la piscina. Por ejemplo, yo cuando voy a escribir de paramilitarismo hago la salvedad de que firmé el mal llamado ‘Pacto de Ralito’ y que fui amigo de Carlos Castaño, lo hago por respeto a quienes me van a leer, merecen saber eso.

Yo estoy seguro que los medios del ‘interior’, en especial Semana, hubiesen cambiado la historia de Córdoba si hubiesen contado la verdad de lo que pasaba acá en los años 70 y 80. Tal vez nuestra suerte hubiese sido otra. Pero nos convertimos en algo exótico, que solo éramos noticia para las desgracias y para las ‘notas curiosas’ de una gente montuna, que según ellos, “vivía por allá”.

Yo me declaro un defensor de Córdoba, si esto no me hace periodista, entonces no lo soy, porque primero fui cordobés y monteriano que eso. Ahora creo que yo he sido más cordobés que colombiano. Y sí es cierto que tenemos una clase política que nos debe respuestas y obras, pero yo no voy a permitir que sean linchados y lapidados mediáticamente, así de pronto algunos consideren que se lo merezcan. Pero es que los medios de comunicación no fueron concebidos para linchar, lapidar, guillotinar, crucificar o condenar a nadie. Mientras tanto, los verdaderos ladrones de este país posan de grandes señores en Bogotá. Como lo escribí párrafos atrás, Córdoba de segundo en la lucha contra la corrupción. Vamos a atacar primero al ‘nido de la perra’ de la corrupción: Bogotá! Después le caemos con todo a Córdoba. Y aquí sí todo mi apoyo, siempre y cuando se respeten las garantías procesales a los implicados.

Clara Nieto, en su excelente libro, que lo recomiendo respetuosamente, ‘Los amos de la guerra, las guerras de los amos’, cuenta esta historia de Franklin D. Roosevelt. Resulta que Anastasio Somoza García (‘Tacho viejo’), cruel dictador en Nicaragua, iba para Washington y los asesores del tres veces presidente de los EE.UU. le contaron sobre los abusos del dictador nicaragüense en contra de su pueblo. Cuenta la anécdota que FDR respondió: “Somoza es un hijueputa, pero es nuestro hijueputa”. La misma historia se la atribuyen también a Ronald Reagan con el dictador Manuel Antonio Noriega.
Esta historia, para ilustrar como se mueven las cosas por Bogotá. Y de pronto por otras regiones.

Para terminar, causa tristeza que periodistas, que son de esta región, vayan a Bogotá solo a vender como información nuestras desgracias e ignoren todas las bellas y aleccionadoras historias que también tenemos.

El problema de Córdoba y su clase política no lo van a solucionar los medios de comunicación del ‘interior’, somos solo nosotros los cordobeses quienes lo haremos. Y esto no es con odios, venganzas e injurias. Esto es poniéndonos de acuerdo con la Córdoba que queremos para los próximos 30 años o 50 años. Y sea la solución que sea, necesitamos de la política. Aquí se me viene a la mente la frase de Antonio Sola: “La política sí sirve para construir una mejor sociedad”.

Y la del conferencista que cierra la XI Cumbre Mundial de Comunicación Política en Cartagena, dijo que lo que va a definir las elecciones presidenciales de Colombia en 2018 serán “las emociones”. Y no hay sentimiento más potente y peligroso que el odio. Eso jamás ha llevado a algo bueno o esperanzador. De acuerdo a como enfrentemos esta histórica situación será nuestro futuro.

@tonsanjr
www.monteriaradio38grados.com

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