El castigo a los niños y muchachos de ‘Mejor Esquina’

Por: Toño Sánchez Jr.

El Colegio de Mejor Esquina, en Buenavista, Córdoba, que funciona a pocos metros del  sitio en donde la noche del Domingo de Resurrección fueron asesinados más de 27 cordobeses, alberga a más de 210 alumnos, que van de los 5 años a los 17, pero que están desertando porque los engañaron con los desayunos escolares.

El año pasado, con el fin de que los padres de familia avalaran el plan piloto de la Jornada Única, les comenzaron a dar desayunos a todos los estudiantes, y a mediodía un almuerzo, por lo que los alumnos se quedaban en la institución educativa hasta las 4 de la tarde.

Los padres, todos campesinos de la región, se sintieron felices, ya que podían trabajar, padre y madre, en cualquier labor del campo, ya que sus hijos estaban en el colegio.

Al final de 2017, todos los padres de familia apoyaron el plan piloto de la Jornada Única y por ello se convirtió en una realidad.

Pero en 2018 a ningún estudiante le dieron desayuno, solo un regular almuerzo. Esta situación ha llevado a que muchos estudiantes estén desertando y no regresen al colegio. Muchos se van porque los mata el hambre.

Los profesores al ver esta situación le pidieron a las personas que dan el almuerzo que lo sirvieran antes de las 11 de la mañana, para que los niños que no podían desayunar no aguantaran tanta hambre.

Además, que con hambre ningún estudiante se quiere quedar hasta las 4 de la tarde.

Y ese no es el único problema de esta institución educativa. No tiene un área, diferente a los salones, donde los niños puedan pasar el recreo a la sombra. No tienen un sitio donde realizar actividades físicas o deportivas.

El colegio no tiene ni aseadora ni celador ni secretaría. El abandono del Municipio y del Departamento es total.

Muchos jóvenes, al terminar 9o grado, quedan por allí y se vuelven presa fácil de los reclutadores de las bandas al margen de la ley.

Vergonzoso que un caserío, en donde se cometió una de las más crueles masacres de Colombia, hoy siga pagando las consecuencias. Y continúe siendo esa región olvidada que no merece siquiera reparación social.

 

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