El gran robo al PAE en Colombia En Bogotá es donde se quedan con los 300 millones de dólares

Por: Toño Sánchez Jr.

Hipócritamente, desde Bogotá, han querido mostrar que el robo de la alimentación escolar se realiza en la provincia y las zonas más apartadas de Colombia, pero cínicamente se les olvida que esos multimillonarios contratos se estructuran en esa ciudad y desde allá indican a quien se lo deben dar. Y jamás olvidemos, que es desde ese Capital donde giran los pagos.

Hagamos este sencillo ejercicio matemático, más ahora que están de moda de nuevo las matemáticas, desde el pasado jueves 30 de noviembre en el Congreso de la República con el conteo de unos votos.

Se ha planteado que aproximadamente se reparten en Colombia 5 millones de raciones diarias, entre desayunos, meriendas y almuerzos para todos los menores que están en las instituciones educativas del Estado.

Digamos que cada ración cuesta aproximadamente un dólar, entonces estamos hablando de 5 millones de dólares al día.

Habría que multiplicar esos 5 millones de dólares por cinco días hábiles que tiene la semana. Esto nos da 25 millones de dólares la semana. No me vengan ahora con los lunes festivos y los días que no van a clase, esto es un promedio, al cual, al final de la operación, lo puedes “castigar” como dicen los políticos cuando sacan cuenta de votos.

Promediemos que son aproximadamente 40 semanas de escolaridad. Lo cual nos lleva a que el las raciones cuestan al año mil millones de dólares.

Lo reitero, es un ejercicio con unos valores aproximados, que no están lejos de la realidad.

No podemos dejar a la corrupción por fuera!!! Digamos que de esos mil millones de dólares, que vale la alimentación escolar anual en Colombia, el 30% va para coima, picotazo, soborno… en fin… corrupción. Estamos hablando entonces de 300 millones de dólares para los bandidos de todos los pelambres, que hacen parte de esta larga cadena de corrupción.

Aquí no se puede hablar de la benemérita frase: “Las justas proporciones”, del honorable Presidente de Colombia del Período 1978 – 1982, Julio César Turbay Ayala, alma bendita de Dios, y que brille para él la luz perpetua, porque han pasado muchos años y ya esa “justa proporción” ha tenido que adecuarse a los nuevos estándares internacionales.

Entonces, quedémonos en un 30% para corrupción, claro está! Que este porcentaje puede ser mayor, depende de muchos factores, épocas de elección para Presidente, Congreso, Gobernaciones y Alcaldías, por ejemplo.

Ahora recordemos por un momento cuánto es lo que dieron por sobornos o para campañas presidenciales en Odebrecht? Hablan de 80 millones de dólares.

Ambos sobornos, PAE y Odebrecht, son delito; pero a mí se me hace más criminal el robo de 300 millones de dólares de la alimentación de los niños, que el de 80 millones de dólares de Odebrecht para campañas políticas. Pero resulta que este robo de los alimentos escolares no lo investigan como debe ser.

Y creo saber por qué? Porque todos esos contratos son direccionados desde Bogotá y allá hay gente muy poderosa detrás de las adjudicaciones. Quienes se las ganan tienen que girar mensualmente la ‘tarifa’ por haberse ganado ese ‘meritoria’ licitación. Claro está, que los últimos eslabones de esta gran cadena de corrupción termina en las provincias donde los que pagan por todo este robo son todos nuestros niños y niñas, en especial los de los estratos Uno, Dos y parte del Tres. Como si los envolviera un infernal determinismo que no les permite siquiera comerse una proteína al día.

Pero los medios del ‘interior’ solo ven los últimos eslabones de esta tenebrosa cadena de corrupción y se ‘olvidan’, selectivamente’ de las inmensas ratas de Bogotá que son las que montan todo este corrupto tinglado.

No se nos olvide que esos aproximadamente 300 millones de dólares tienen que ser lavados. ¿Y dónde los lavan? ¿En Puerto Libertador – Bijao? ¿En Moñitos? ¿En Sahagún? ¿En Repelón? Los lava el sector financiero! En Bogotá y otras importantes capitales para invertir el dinero de la corrupción.

Para terminar, miren que de REFICAR ni hablan ni escriben los súper moralistas periodistas de Bogotá. Allí sí que de verdad se dio una Unión Temporal entre cachacos y costeños para asaltarse ese vana. Allí el tumbe fue en billones!!!

@Tonsanjr

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