¿Es cierto que las motos son una pesadilla sobre ruedas?

En la edición del 3 de septiembre de 2017, Revista Semana titula un artículo “Motos: pesadillas sobre ruedas”. Esta es una pobre y mediocre conclusión después de analizar cifras de accidentes con muertos y heridos, de contaminación, de pérdidas económicas para el sistema formal de transporte y problemática social, entre otras.

Desde hace 15 años escucho a autoridades del orden central y regional rasgar sus vestiduras por el incremento de un “problema” al que no se le prestó atención a tiempo y hoy tiene en jaque la seguridad vial en Colombia, porque se habla que 6 de cada 10 muertos en accidentes de tránsito están relacionados con una motocicleta.

Pero existen culpables de esta problemática y se deben señalar. Desde el año 2000, en departamentos de la región Caribe, de la costa Pacífica y otras regiones del país, se fue incrementando el parque de motocicletas para todos los usos posibles. Se empezó por la moto como vehículo para suplantar el servicio de transporte público y luego la motocicleta se convirtió en el vehículo de miles de trabajadores y familias de escasos recursos que veían en este un modo de transporte económico, de fácil adquisición, muy bajo costo en mantenimiento y de otras bondades, pero el vehículo no es inseguro por si solo.

Tal vez, gran parte de la responsabilidad de la problemática si reside en los usuarios, pero los usuarios deben estar regulados y esto es precisamente lo que no ha sucedido a lo largo de los años; en que autoridades vieron crecer este modo de transporte sin tomar las medidas regulatorias más convenientes.

No tiene mucha presentación que hoy desde el Ministerio de Transporte, gremios, empresarios, ambientalistas y autoridades locales se diga que las motos son una pesadilla sobre ruedas, porque sí se puede enumerar la responsabilidad de cada uno en esta pesadilla: Ministerio de Transporte, de forma irresponsable dejó en manos de autoridades locales las decisiones sobre este tema y nunca abordó la problemática desde el ámbito regulatorio, tampoco metió en cintura a los centros de enseñanza automovilística; las cuales expedían certificaciones sin el lleno de requisitos.

Desde la Policía Nacional, miembros de esta entidad se han hecho los de la vista gorda con la informalidad del transporte asociada a las motos, dicen que algunos de sus miembros tenían o tienen motos para alquiler. Desde las autoridades locales, los alcaldes de turno no combatieron el fenómeno del uso de las motos porque allí había y hay un espeso caudal electoral. Desde los gremios importadores o ensambladores, ellos no han sido conscientes de su responsabilidad social con el país frente al tema.

Y me olvidaba, los transportadores urbanos tienen mucha culpa en que una motocicleta sea su competencia en las ciudades porque el mal servicio crea migración del usuario y demanda insatisfecha. Así que muy bonito y lleno de cifras la infografía de Revista Semana, pero hay quienes no hicieron su trabajo y como siempre dejan crecer los enanos.

Ñapa 1: Si en Bogotá siguen llenando la ciudad de buses a los que se les salen las llantas en plena operación y donde los usuarios van como sardinas en lata porque la terquedad de un alcalde da para decir que los buses son mejores que un tren metropolitano, la ciudad se llenará de más motos.

Ñapa 2: Desde el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial qué están haciendo para que los accidentes de tránsito en moto bajen, la solución viceministro Maya y Señor Galindo no es entregar dineros a los municipio o departamentos.

Compartir

Google+ Pinterest

Leave a Reply