Fue un Año 2018 ¡MARAVILLOSO!

Por: Toño Sánchez Jr.

Estoy solo lleno de Gratitud para con la vida, para con Dios, para con el Universo, para con los demás, para con mis enemigos y enemigas, para con todo mundo. No tengo una sola razón para no estar Agradecido con todo lo que me sucedió en el Año 2018. 

Es más, recibo con Gratitud todas las lecciones maestras que me dio este año.

Aprendí este año a que nada es bueno ni malo. Porque algunas cosas son buenas para unos y malas para otros.

Esto me lleva a una vieja anécdota, que no sé quién es el autor, por lo que respeto los derechos de autoría.

Había un viejito en una comarca al cual se le murió la mula. Como no podía caminar casi, le dijo a su hijo, que tenía como 12 años, que fuera al monte a ver si podía conseguir un caballo salvaje. 

El hijo apareció muchísimas horas después, con un garañón, que traía a 9 caballos más. Cuál de todos más bellos y briosos. Los de la comarca llegaron a donde el viejito a expresarle que era un hombre de suerte y de buenas. El viejito solo dijo: “Yo no sé si eso es bueno… o es malo”. 

Semanas después, el garañón le dio una cipote de patada al niño y le rompió la rodilla. Los vecinos de la comarca llegaron a expresar su solidaridad al padre del niño. Y le dijeron lo de malas que era por lo sucedido. El viejito respondió: “No sé si eso es bueno… o es malo”.

Meses después, estalló una guerra. El Ejército salió a todas las comarcas a reclutar a niños y jóvenes para la guerra. Al llegar a la finca del viejito no se llevaron a su hijo por estar impedido por la rodilla. Nuevamente llegaron los vecinos a decirle, tú si eres de buena, mira que a mi hijo se lo llevaron y jamás regresó. El viejito nuevamente respondió: “No sé si eso es bueno…. o malo”.

Hasta aquí esta anécdota.

La lección, para mí, y que la comparto con mis amados lectores (ras) es que no podemos seguir viviendo una vida en blanco y negro… en bueno o malo.

Pero ahora permítanme otra historia, que creo que es la vida que debemos empezar desde ya, o desde el primero de enero de 2019.

Respeto los derechos de autoría de esta real historia.

Era un niño llamado Teddy. Estaba en 5º grado. Era súper problemático. Su profesora, de apellido Thompson, lo sabía pero lo toleraba y hasta lo ignoraba. Llegó diciembre, y en esa escuela existía la costumbre, de que antes de la Navidad había un día en que todos los estudiantes llevaban regalos a sus profesores. Ese día, todos los estudiantes se presentaron con regalos, envueltos en brillantes papeles y hermosos lazos. Teddy llevó el suyo en una vieja bolsa de tienda, en donde iba una arcaica pulsera a la que le faltaban piedras y un perfume que estaba por acabarse. 

Cuando la maestra sacó la pulsera y el perfume, todos los compañeros empezaron a burlarse. La profesora, a pesar de que ignoraba a Teddy, decidió ponerse la pulsera en una de sus manos y dijo con autoridad: “Qué bella se me ve esta pulsera”. Seguido, cogió el perfume, y se lo echó: “Qué bello olor tiene este perfume”. Todos los estudiantes quedaron en silencio. La maestra terminó y todos los estudiantes se fueron. Teddy se quedó.  

Cuando la maestra se iba, él se le acercó y le dijo: “Gracias por lo que hizo por mí hoy. Esa pulsera le quedaba igual que a mi madre. Y usted olía hoy como a mi madre”. Y se fue.

La maestra salió de inmediato para el archivo de la escuela a revisar todo lo que había de Teddy.

Y esto se encontró.

Primer Grado. Teddy es muy inteligente, pero tiene muchos problemas en su casa.

Segundo Grado. Teddy es un niño prometedor, pero su madre murió.

Tercer Grado. Teddy sigue asistiendo a clases pero está perdido. No tiene quien lo ayude en casa.

Cuarto Grado. Teddy está solo. Su padre lo abandonó. Lo cuidan unos familiares. Pronóstico: No pasa de quinto grado.

La maestra Thompson, al cerrar el archivo, tuvo que secarse las lágrimas.

Se prometió, en ese momento, ser otra persona. Y lo fue.

Al día siguiente, y por siempre, fue la OTRA profesora. Se convirtió en una maestra llena de amor y comprensión para con todos sus estudiantes, en especial, con Teddy.

Cuatro años después, recibió una carta de Teddy que decía: “Gracias por todo lo que hizo por mí. Terminé la secundaria en segundo lugar”.

Cinco años después, recibió otra carta: “Ahora soy el doctor Teddy. Terminé Medicina, y en primer lugar”.  

Un año después le llegó otra carta: “Me voy a casar. Quiero que venga y se siente en el sitio donde hubiese estada sentada mi madre”.

Hasta aquí esta historia.

¿Qué quiero con ella?

Que aprendamos esto, a ser amorosos con los demás y a entender a los demás.

La gente piensa que uno no tiene problemas. ¡Claro que los tenemos! Y son duros y dolorosos, pero los demás no son culpables. Todo lo que nos pasa está dentro de nosotros, no por fuera.

El error más grande y estúpido que cometemos es tratar de echarle la culpa de lo que nos sucede a los demás. Es mil veces preferible cometer otro error, pero no este.

He aprendido últimamente que la magia está en amarse a uno mismo. En dejar de agradar a los demás para que te acepten. Y en dar, dar, dar, y dar. Sin  esperar a que te agradezcan.

Hoy, he ratificado, más que nunca, que lo más hermoso de la vida es el agradecimiento que yo siento por todo lo que la vida me da. Incluido el agradecimiento a los enemigos. El día que los enemigos se enteren del bien que nos hacen por ser nuestros maestros y permitirnos evolucionar, nos mandarían a un cobrador.

Por ejemplo, yo este año me separé de una persona que amo y no quería hacerlo, pero hoy estoy maravillado de la lección de vida que me dio. Hay personas que elegimos en nuestras vidas para que nos llenen de grandes lecciones. Y si las sabemos  recibir vamos a crecer y ser indestructible. En el Valle Sagrado de Cusco, Perú, comprobé que mi ex la elegi en mi vida,  para que yo fuera una  mejor versión de mi mismo!. Para aprender que uno debe es amarse primero asi mismo, antes que a los demas. Y me siento inmensamente agradecido por haberla elegido para que me regalara esta lección.

Esto me lleva a un libro de Ricardo Perret que se llama ‘El Poder de la Gratitud’. Lo descubrí en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, pero está en Internet, gratis, te invito, respetuosamente, a leerlo. Te va a cambiar la vida para bien.

¡Quiero decirles una cosa! 

El odio y el rencor ha destruido más hogares, que el alcohol. Métanse eso en la cabeza. Así es.

Familias que te toleran, pero no te aceptan. Son unas hienas, a la espera de que la embarres para tener el morboso placer de decir: “Yo te lo dije”.

Sin importarles las consecuencias.

Pero de toda tragedia, nace algo maravilloso. 

Permítanme demostrarlo con esta última historia.

Cuando yo cito textos de la Biblia no lo hago por religiosidad. La Biblia es como cualquier otro libro que me da lecciones.

Que esto no ofenda a nadie.

Caín mata a Abel. 

Pero, su madre tenía una promesa. Pero le toca enterrar a un hijo y desterrar a otro. Qué promesa podía tener?

Pero tiempo después tiene un hijo que se llama Lot. Este tiene dentro de su descendencia  un pariente que se llama Isaí. ¿Y sabes quién es Isaí? El padre del Rey David. La única persona que dicen que tuvo un corazón como el de Dios, para quienes creen eso.

¿Esto qué quiere decir?

Que el linaje de Jesucristo viene de un tenebroso crimen. Pero todo esto fue lavado. Pero hoy, todos esos, y esas, que van a iglesias, se les olvida esto y son unos ‘sepulcros blanqueados’.

Hablan en restaurantes y clubes de misericordia, perdón, bondad y vainas de esas, pero eso es lo que menos sienten en su corazón. 

Yo termino diciendo esto. En  el Valle Sagrado de Cusco, Perú, conocí a mucha gente que no cree en nada, ni en Dios. Pero son tan buena gente, que me ha llevado a una reflexión. Qué es creer en Dios si estoy lleno de odio y rencor. Y supuestamente ese Dios ¿no te enseña es amor?

Pero esto hay que terminarlo.
Yo he decido cambiar. Pero no con los políticos y gobernantes, con ellos seguimos en pie de lucha. Pero sí cambiar en todo lo demás.

Haber estado con toda esa comunidad Que´ro en Cusco, Perú, para mí fue una experiencia  determinante. Me enseñaron cosas que conocía, pero no apreciaba. Y yo te las comparto hoy: Ámate a ti mismo primero, sin importar los demás,(y este es el único mandamiento vigente “ama a tu prójimo como a ti mismo”),  llénate de Gratitud y llénate de Reciprocidad. 

Y verás a ver qué pasará con tu vida. No importa que los demás te hagan daño o hablen mal de ti. APLICA esos tres principios!!! 

Mira que te  estoy regalando una lección de mi vida para hacer tu camino mas fácil desde  mi experiencia. No esperes que te pase algo, como a mí, para encontrarlos.

Feliz Año 2019.

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