Honduras: entre la incertidumbre y el caos.

Los saqueos y las protestas callejeras protagonizaron una semana de tensiones a la espera de resultados electorales.

El pasado 26 de noviembre, los hondureños salieron a votar para elegir presidente. Diez horas después del cierre de urnas, en la madrugada del lunes y con el 57 % de las mesas escrutadas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) dio a conocer el primer resultado parcial. Salvador Nasralla iba ganando con una ventaja de cinco puntos porcentuales y el lunes en la mañana, no tuvo empacho en declararse vencedor, aunque aún hoy no existe un informe oficial que respalde su victoria. Lo mismo ocurrió con su principal rival, el presidente Juan Orlando Hernández.

Con dos “ganadores” de las elecciones presidenciales, Honduras empezó una de las semanas más tensas desde que en 2009 un golpe de estado sacó del poder al presidente Manuel Zelaya.

El paisaje de vidrios rotos, mercancía incinerada y establecimientos comerciales saqueados que se veía en la mañana del domingo en el centro comercial Las Américas, en Choloma, fue el rasgo común de las ciudades hondureñas, que también se han llenado de manifestantes en contra del posible fraude electoral. “Dicen que hay muertos, pero no pueden ser reconocidos por autoridad pública”, dijo el portavoz de la policía hondureña, Jair Meza a la agencia EFE.

En honduras se habla de al menos 7 muertos y 20 heridos en enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Militar, sin embargo, las autoridades no respaldan ese parte: “No puedo ocultar la verdad que sale en los medios, pero en los datos oficiales no tenemos (esas cifras) y no es porque las queremos ocultar, sino porque no ha habido el reconocimiento legal debido”, añadió Jair Meza.

Aunque el gobierno no admita que los enfrentamientos callejeros están dejando víctimas mortales, sí dejó ver su preocupación frente al saqueo de establecimientos comerciales. “Nadie saldrá impune de los delitos cometidos durante las protestas, pues el 100 % de los casos están siendo documentados por la Policía” advirtió el encargado de la cartera de Seguridad, Julián Pacheco, quien junto al resto de ministros reunidos en sesión extraordinaria decretó, el viernes pasado y hasta el 10 de diciembre, la suspensión de las garantías constitucionales para circular libremente en el país.

Durante la vigencia del decreto se estableció el toque de queda durante doce horas, de seis de la tarde a seis de la noche. “El decreto de emergencia no es para paralizar la empresa privada o la economía, es para protegerla”, subrayó el ministro.

En la tarde del domingo, el TSE anunció que empezaría el escrutinio de las actas electorales que habían presentado inconsistencias. Para realizar ese procedimiento, convocaron a representantes del partido de gobierno y de Alianza Opositora. Sin embargo, el partido de Salvador Nasralla no acudió a la cita, algo que se podía prever desde el pasado miércoles, cuando el candidato opositor anunció que se retiraba del acuerdo que firmó con la OEA y en el que se comprometía a reconocer el resultado de las elecciones.

En declaraciones a la prensa, Nasralla también ha dicho que las manifestaciones están lejos de llegar a su fin. “No crea que esto va a durar un mes, no crea que esto va a durar dos meses, esto va a ser permanente. Un año van a estar reclamando las personas en las calles, o dos años, hasta que se acabe el país como país”.

Nasralla parece haber hecho caso omiso a los llamados de la comunidad internacional que ha pedido a los hondureños que resuelvan la crisis pacíficamente. Muy lejos de eso, el candidato de Alianza Opositora parece empeñado en aferrarse al resultado fugaz que lo dio por ganador hace una semana e insistió en decirle Hernández que el país seguirá sumido en la crisis “si usted no acepta que esto es ingobernable por usted y los corruptos que lo acompañan”.

Tomado de El Espectador –

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