La despreciable selectividad de este Estado, de estos políticos y de esta mal llamada ‘Justicia’

Por: Toño Sánchez Jr.

Para que logia de los farianos de civil y neomamertos no me vayan a crucificar, quiero decir que los mal llamados ‘Paramilitares’, las Autodefensas, cometieron aberrantes violaciones a los Derechos Humanos y a las normas del Derecho Internacional Humanitario, DIH.

Pero antes de entrar al tema, quiero dirigirme con todo respeto, afecto y amor a todas las víctimas de este conflicto armado de Colombia, que ha sido una guerra mata pobres y mata campesinos. Ustedes, victoriosos, para no usar el término de víctimas, son los verdaderos héroes de este país. Porque a pesar de todas sus desgracias están en pie y han salido adelante. Créanme, que cuando estoy trastabillando, cuando la vida me golpea, cierro los ojos, me acuerdo de los testimonios de algunos victoriosos y me levanto otra vez. Para ustedes, mi corazón y respeto. No tomen este escrito -ni se dejen sugestionar por nadie- como algo irrespetuoso para ustedes.

Cómo es posible que este Estado, que dice en su Constitución, que aquí no existen penas irredimibles y que no existe el destierro, haya condenado a los comandantes de las desaparecidas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, a no tener de por vida Derechos Políticos y Civiles. Muy a pesar de haber pagado sus penas en una cárcel.

Aquí debe quedar claro que cuando se hizo la Ley 975, que antes se llamó ‘Ley de Alternatividad Penal’, jamás en el mundo existió una Ley como la 975.

Esta Ley enardeció a todos los de la izquierda en Colombia, hasta los que estaban en el clóset salieron a cuestionarla. Porque decían que 8 años de cárcel era una burla a las víctimas. Satanizaron a todo mundo. Y la Corte Constitucional, consueta de esa izquierda en aquel momento, destrozó el espíritu de esa Ley 975 y después salió a perseguir a los congresistas que la apoyaron.

Con esta Ley quedó en claro que la izquierda en Colombia, y en Latinoamérica, tienen un el PH. D. para desacreditar, estigmatizar y destruir, mediáticamente, a sus adversarios. Para confirmar esto, solo tienes que leer el libro de Mauricio Rojas: ’94 Horas, crónica de una infamia’, prologado por Mario Vargas Llosa, otro perseguido por la izquierda. Son solo cien páginas.

Bueno, los jefes de las extintas Autodefensas pagan sus penas en la cárcel y se dedican a hacer jornadas de PERDÓN Y RECONCILIACIÓN, sí lo pongo en mayúsculas, y en esos escenarios se vieron y vivieron los momentos más sensibles del universo. Yo estuve en muchos de ellos y los documenté. Allí se perdonó lo imperdonable. Pero ningún medio ni ningún izquierdoso hizo alusión a estos reconfortantes gestos de perdón y reconciliación.

Con respecto a la reparación, yo siempre he creído que aquí quien tiene que reparar es el Estado!!! Porque todas las víctimas, son víctimas, porque el abandonador Estado se las puso a la guerrilla y a las Autodefensas.

Para no irnos muy lejos, miren que ya hoy en día el Estado LE ENTREGÓ A CÓRDOBA al Cartel de Sinaloa, México. ¿O es mentira? Y nadie dice nada.

¿O ustedes han escuchado a alguien de la izquierda en Colombia condenar esto? ¿O de la derecha?

Que los bienes adquiridos en el conflicto deben regresarse. Claro que sí. ¿Pero quién debe hacer ese trabajo? El Estado!!!

Pero sigamos.

Yo, desde esta tribuna, y me pueden decir lo que quieran, ya estoy aprendiendo a aguantar de todo, quiero exigir que se le regresen todos los derechos políticos y civiles a los excomandantes de las extintas Autodefensas. Que puedan elegir y ser elegidos. Y por qué no, entregarle unas curules por unos años, para ver si las mantienen tiempo después en elecciones populares. Aprendamos de Sudáfrica. De Irlanda.

Aquí hay gente que ni las Autodefensas ni la guerrilla les hizo nada pero viven vendiendo odio, venganza y rencor.

No estoy de acuerdo que tengan a los exjefes de Autodefensas arrodillados por una posible extradición, para que declaren contra los enemigos de los que están en el poder. Podrán decir que lo que acabo de escribir es mentira, pero ¿por qué me vas a tener una Espada de Damocles encima de por vida? ¿Esto sucede en un verdadero Estado de Derecho?

Nos guste o no, pero yo prefiero ver a los ex jefes de Autodefensas metidos en fundaciones de víctimas, enamorándolas por el perdón y la reconciliación y no escondidos y traqueteando como muchos jefes de las Farc hoy en día.

Esta SELECTIVIDAD JUDICIAL es la que tiene acabado a este país.

Pusieron en venta a este país y lo compró el narcotráfico y la guerrilla de las Farc.

A mí no me cabe duda de que la JEP terminará siendo un Tribunal de Venganza. Me hace recordar el vagón en Versalles, Francia, en donde arrumaron a los alemanes y los pusieron a pagar lo impagable por aquella Gran Guerra, conocida como la Primera Guerra Mundial. Nunca supieron que lo que verdaderamente estaban firmando era la ‘Escritura’ de lo que sería la Segunda Guerra Mundial.

Yo creo que vamos hacia un escalamiento, más tenebroso, del conflicto en Colombia, si esta JEP se convierte en una ‘justicia’ de desquite.

Pero también soy consciente de que allí hay magistrados rectos y buscadores de la verdad y la reconciliación, pero no sé si su fuerza alcance para equilibrar todas esas oscuras y peligrosas corrientes de venganza e impunidad que allí actúan en favor de las Farc.

A mí me gustaría escuchar en un debate en el Congreso a ‘Jorge 40’, primero pidiendo perdón, y después saber con la Colombia que sueña.

A mí me gustaría escuchar en el Congreso a ‘Julián Bolívar’, primero pidiendo perdón. Pero luego que nos explicara qué ha significado para Colombia su Fundación Aulas de Paz. Que ha generado más perdón y reconciliación que cualquier otra fundación.

Pero a esta Fundación, la torpedean, la ponen en lista interminable de espera. Todo, porque hace todo bien. Pareciera que la castigaran por eso. Pero se han mantenido, no han declinado, su espíritu es imbatible y allí están. La Universidad Santo Tomás creyó en ellos y los ha apoyado en todo. Esto es de admirar. Pero esta dedicación y entrega no es noticia para este país.

Les juro, que están a la espera de que algún miembro de esta fundación, lo cojan ‘miando’, perdonen la callejera palabra, para acabarla.

Personalmente hago un reconocimiento a todos aquellos excomandantes de las Autodefensas que escogieron el camino de pedir perdón y buscar la reconciliación con las víctimas. Quiero decirles que están obligados a pedir perdón por siempre, porque cada vez que lo hagan, están ayudando a construir un mejor país. Quienes no lo hagan, será problema de ellos y vivirán en una eterna deuda con Colombia.

Pero ustedes se merecen que les regresen sus derechos políticos y civiles. Y que sean los colombianos los que los castiguen o les den otra oportunidad en las urnas.

Yo creo en el perdón y la reconciliación.

¡Y Todo Está Bien!

Compartir

Compartir

Google+ Pinterest