La Franquicia Murcia & Franco llegó a rebuscarse con COMFACOR

Por: Toño Sánchez Jr.

No me cabe duda que la Superintendencia de Subsidio Familiar y la Supersalud son dos entidades que tienen actualmente una ‘Unión Temporal’ para delinquir. En vez de vigilar y controlar se están quedando con la Cajas y con el negocio de la salud, en especial la que más billete da, las enfermedades conocidas como de Alto Costo o Nivel IV, la misma donde está también la Hemofilia y los pacientes con VIH.

Con la figura de las intervenciones las Cajas de Compensación Familiar están siendo negociadas y secuestradas por verdaderos mercaderes de la salud, ya que han llegado como aves de rapiña a cogerse este negocio, por interpuestas personas, que no son otra cosa que sus socios a la sombra.

Todo manejado por una trinca conformada por la gerente de Comfenalco en Bolívar, la gerente de Comfasucre y a hora el de Comfacor en Montería. Su máxima jefa en su momento fue Griselda Restrepo, cuando era Supersubsidio hoy Mintrabajo.

En Córdoba se tomaron a Comfacor con la ayuda del Partido Liberal. Recuerden que Juan Fernando Cristo era Ministro del Interior de Juan Manuel Santos. Y desde allí puso a todas sus fichas en diferentes cargos, uno de ellos fue Griselda en Supersubsidio. Lo mismo que el Supersalud. Recuerden que las Superintendencias están adscritas a la Presidencia de la República y se reparten a los partidos que estén bien arrodillados al gobierno central de turno.

A Córdoba llegaron y dijeron que intervenían a Comfacor por “irregularidades” que se estaban presentando. Pero nunca las mostraron con pruebas y nunca judicializaron las supuestas “irregularidades”.

La Supersubsidio llegó a Montería y empezó a cacarear que tenía las pruebas y que las iba a mostrar a la ciudadanía, pero lo que vimos fue lo más parecido a una bochinchera, que empieza a decir de todo, pero sin pruebas. Al mejor estilo de ‘Doña Tulia’, aquella imaginaria mamá de ‘El Flecha’, personaje icónico del ya fallecido David Sánchez Juliao.

El zarpazo a Comfacor se inició el 7 de marzo de 2017 con la Resolución No 0129, en donde se establecía que el gran déficit financiero y pérdidas que estaba arrojando la empresa ameritaban su intervención. Mientras que otras cajas del país, en peores situaciones financieras, no las tocaban. La Supersubsidio nombra como Agente Especial para la intervención a Henry Alejandro Morales Gómez, funcionario de la misma entidad interventora.

Tiempo después este funcionario no quiere asumir el cargo en propiedad y pide que lo regresen a su puesto inicial. No aguantó la presión, tanto de la misma Supersubsidio como de los políticos en Córdoba, en especial los del Partido Liberal.

Entonces traen a Néstor Murcia Bello como Director Administrativo y al Agente Especial de Intervención, Oscar Mauricio Roa Estévez, quien hace las veces del Consejo Directivo de Comfacor. Como dicen por allí, ‘yo con yo’.

No es un secreto en Colombia que al interior de la Supersubsidio y la Supersalud se montó un ‘carrusel’ de agentes interventores, asesores y consultores para despacharse a estas entidades. Que no serán todos, a lo mejor es así, pero es bien difícil hallar a estas excepciones.

Todos los interventores que han venido a Córdoba para Clínicas Privadas y Hospitales Públicos, llamados ESE, se han regresado multimillonarios. Sin excepción alguna. Otros han terminado presos o investigados. No hay duda hoy en día, que el negocio de las intervenciones y la salud enriquece más que el narcotráfico, y mucho más rápido.

Así como usted planea construir un edificio residencial, igual hay una planeación al milímetro para robarse a las entidades. Con Comfacor no fue la excepción.

Veamos un solo ejemplo: Los pacientes de Sida o VIH.

Estos pacientes con VIH son una población vulnerable, vulnerada, y lo que es peor, marginada. Todos estos seres humanos, porque aún lo siguen siendo, se convirtieron en una mercancía que fue negociada por Néstor Murcia Bello y su socio Carlos Franco; todo esto tuvo que darse con el beneplácito del representante de la Junta Directiva, Óscar Roa Estévez. Los tres impolutos cachacos que llegaron del interior del país a dar clases de honestidad y moralidad.

En Córdoba la población de pacientes con Sida era manejada desde hacía más de 10 años por las empresas IPS de la Costa, de Manuel Troncoso; Medifuturo, de Rodrigo Herrera; y Oportunidad y Vida, de Máximo Mercado.

La población de VIH en Córdoba asciende a 840 / 860 pacientes aproximadamente. El paquete por paciente tiene un costo mensual de $580.000.oo

Estos 840 / 860 pacientes con VIH estaban repartidos entre las tres empresas de Córdoba antes mencionadas. Comfacor tenía con estas una inmensa deuda, que en junio de 2017, Emiro Márquez, Director Encargado de Comfacor para ese entonces, prometió pagarles, para que siguieran atendiendo a esta vulnerable población de VIH. Hicieron un acuerdo de pago. Y se estableció que se les respetaría la población con Sida.

El contrato se vencía, como todos los años, los 31 de diciembre. Pero el 19 de diciembre de 2017 les enviaron unas cartas en donde daban por terminado todos los contratos y que no se iban a renovar.

Todo parece indicar que el acuerdo de pago firmado entre Emiro Márquez y estas tres empresas, fue una estrategia de los nuevos amos de Comfacor para robarse a todos los pacientes con VIH e ir montando toda la estructura para cuando llegara el momento del zarpazo.

Desde el año pasado, 2017, comenzaron a construir sedes y adecuar residencias para quedarse con los 840 / 860 pacientes con VIH. Y aun nuevo valor por paciente $630.000oo Supuestamente ellos llegaron a imponer austeridad y control en el gasto. La pregunta es, ¿esos 50 mil de más por paciente con VIH a qué manos fueron a parar? ¿O fue para pagar las adecuaciones, compra de lotes y su construcción?

Lo cierto es que de la noche a la mañana una entidad no le quita todos los pacientes a otra empresa, sin estar previamente preparada con todo. Y así se demostró.

El 27 de diciembre de 2017, en el más estricto sigilo, casi que de manera clandestina, cuando normalmente toda esa dependencia está de vacaciones, la Secretaría de Salud de Córdoba habilitó a una fundación. De la cual se niegan a dar cualquier información. (No olvidar que esta Secretaría de Salud está en manos del Partido Liberal en Córdoba).

Lo cierto es que el 3 de enero de 2018 la Secretaría de Salud del Departamento les aprueba los servicios de Enfermería, Infectología, Medicina General, Nutrición y Diabetes, y Sicología. Como pueden ver, el servicio de suministro de medicina no fue habilitado, pero esta fundación los viene suministrando, son unos genéricos traídos desde la India. No se sabe cómo obtuvieron los registros del Invima, si es que lo tiene.

Lo que se ha podido saber de esta misteriosa fundación es que nace de otra llamada Fundación Adriana Villalba, que inicialmente se dedicaba a los artículos de belleza en Bogotá, en la Calle 67 con Avenida Caracas. Pero todo parece que fue liquidada y en un salto mortal comercial ahora aparece en el mercado de la salud.

Lo sorprendente es que desde el 1 de enero de 2018 esta nueva fundación ya tiene una sede totalmente equipada en la Calle 34 y 35 con Cra 9 (ver foto). Y construyeron un edificio en tiempo récord en la Calle 40 y 41 con 8 (ver foto), en donde atenderán a los pacientes con hemofilia.

Todo indica que este zarpazo fue totalmente planificado.

La nueva empresa se quedó con 760 pacientes de Sida para ellos solitos. Le respetaron 100 a Manuel Troncoso. No se sabe por qué este contó con esa inimaginable suerte.

Pero para justificar el zarpazo, primero se dieron a la tarea de calificar mal a todas las empresas de Córdoba, para mostrar esto como su defensa.

Cabe recordar que el año pasado para junio, se denunció que desde Comfacor se llamaba a los dueños de Clínicas e IPS a comunicarles cómo eran las nuevas reglas de juego y cuánto era el porcentaje que debían de pagar si querían continuar con los contratos y/o con los pacientes (Se estableció en un 20%). A muchos los hacían ir a una casa en el barrio El Recreo. A otros los citaban en ‘Juan Valdez’. Lo real es que quien no pagó lo despojaron de todo.

En Comfacor todo mundo sabe que el nuevo consentido del tenebroso dúo MURCIA & FRANCO es la empresa Evaluamos. Fuentes de la Caja de Compensación aseguran que aproximadamente más de 10 mil millones de pesos les han pagado en los últimos meses. Y si de ser cierto, de que cobran el 20%, esa gente tuvo que pasar una ‘embilletada’ Navidad. No puedo sacar ese porcentaje porque no tengo una calculadora para tal cantidad de dígitos.

En Córdoba la palabra favor no existe. Aquí todo es con favores pagos. Por lo que se hace casi que imposible creer que no pueda estar pasando esto.

Quienes están ahora padeciendo son los enfermos de Sida que no están recibiendo puntualmente sus medicamentos. Y estos pacientes no protestan por la vergüenza que les produce que otros sepan de su padecimiento. Con este negociado de personas con VIH se rompió toda confidencialidad médico – paciente. Ya que muchos no saben con quién presentarse para hablar de su salud.

Siempre hemos asociado la palabra mafia con el narcotráfico, pero lo cierto es que la salud en Córdoba es una mafia. Orquestada desde Bogotá y desde organismos de control como lo son las Superintendencias, en este caso la de Salud y Subsidio Familiar.

Un dúo como el de Comfacor MURCIA & FRANCO, en asocio con Óscar Roa Estévez, no llega a atropellar a la gente así por así. Tienen que tener un respaldo político, porque esas Superintendencias son manejadas politiqueramente.

Lo más probable es que salgan a defenderse con el peregrino argumento de que como aquí todos estamos etiquetados como bandidos, ellos son atacados por estar cambiando todo. Y de verdad que están cambiando, pero de manos, para quedarse ellos con todo el negocio de los pacientes de alto costo.

Aquí no hay duda de que trajeron a ratones a cuidar el queso y que se asociaron con los gatos para ir en una ‘unión temporal’ por lo mismo.

El dúo MURCIA & FRANCO, en asocio con Roa Estévez, aseguran que a ellos les importa el periodismo de acá porque lo pueden “comprar por cinco pesos”. Los reto a que digan a quién han comprado y quién es el coime que tienen para salir hacer esas ‘compras’.

Públicamente le pregunto a Néstor Murcia Bello, Director Administrativo de Comfacor, que me dé Copia Auténtica de toda la contratación de Comfacor, desde el 1 de abril de 2017 al 15 de enero de 2018. Donde se especifique el objeto, el contratista, el valor y el tiempo del contrato. Copia Auténtica de su Hoja de Vida con todos los soportes. Cuáles son las empresas con las que maneja los contratos de Hemofilia y VIH.

Usted, Néstor Murcia, y su socio, Carlos Franco, en compañía de Roa Estévez, afirman que todos en Córdoba somos corruptos. Respóndame estas preguntas para dejar en claro de una vez por todas quién es quién.

@Tonsanjr

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