La salud en Córdoba siempre ha tenido un ‘Patrón’

Por: Toño Sánchez Jr.

Desde que los ‘entendidos’ conocieron la letra menuda a la Ley 100, la salud en Colombia se convirtió en un negocio imparable y rentable, tanto para privados como para los del sector público. Hoy, la manera más rápida de enriquecerse ‘legalmente’ es con la salud, es más rentable y menos riesgoso que el narcotráfico.

Por mucho que quieran mostrar los medios a Córdoba como el único Departamento donde se roban la salud, el problema de la corrupción de este sector es en todo el país.

Por qué el Estado no crea un alto cargo, que asociado a expertos y academia, haga un gran estudio de los pacientes en Colombia conocidos como de ‘Alto Costo’, allí es donde aparecen, entre otros, los de hemofilia, VIH y cáncer, por solo citar estas tres enfermedades.

Por qué nunca desde Bogotá, Ministerio de Salud, Supersalud, Fiscalía, Procuraduría, se disparan las alertas o alarmas por el crecimiento desmedido de los giros a las regiones por la progresión inusitada de este tipo de casos.

¿Por qué permitir el robo? Será que lo hacen para luego descubrir unos cuantos casos, pero con la intención de evitar que se investigue en otras regiones donde hay un ‘robo controlado’.

Corruptos, tramposos, pícaros y bandidos hay en todo el territorio nacional, por mucha educación que haya. El problema serio es que hay una estructura estatal corrupta que alienta, incita y protege a los corruptos desde el interior del país.

La Superintendencia de Salud en Colombia es lo más parecido a una delincuencial aduana, en donde se dice qué entra ilegalmente y cuánto cuesta. Es una entidad totalmente politizada que se le entrega a los jefes políticos más abyectos del Presidente de turno, por eso están adscritas a la Presidencia de la República.

Y desde esta Superintendencia de Salud se ordena a quién se interviene y a quien no. Allí descubrieron un enriquecedor ‘carrusel’ de empresas auditoras, que luego se combinó con el otro ‘carrusel’ de interventores, que se han asaltado a Clínicas Privadas y Hospitales Públicos, hoy llamados E.S.E. El político que tenga el control de la Supersalud tiene el control de la salud en sus zonas de influencia y en todo el país. Sus colegas de Congreso se benefician, en especial, sus coopartidarios de bancada en otras partes. Son también los que establecen cuánto se le paga a cada empresa a la que se le adeuda. Todo lo tienen fríamente calculado y cobrado.

En la Supersalud todo es pago! Allí no existen favores.

Luego vienen la Contraloría General y las Departamentales, que han convertido sus famosos ‘Hallazgos’ en una asquienta herramienta de extorsión. Por ejemplo, ¿dónde estaba la Contraloría General, sede Córdoba, cuando se robaban los dineros de la regalía y la hemofilia? Podrán salir a decir que ellos hacían un control posterior, bueno, el robo comenzó en 2012. Dónde están los informes de 2013 donde lo alertaron. O el de 2014 donde informaron sobre lo del 2013. O el del 2016 donde dijeron lo que pasó en 2015. Alejandro Lyons dijo en una entrevista que supo de un negocio de 400 millones para la Contraloría General de Córdoba hecho por intermedio de alguien conocido como ‘El Nene’ Pupo.

Llega también la Fiscalía General de la Nación y se pone a imputar una cantidad de delitos a los investigados para hacer su show mediático, pero en las audiencias no pueden demostrar todo lo que dicen y les toca recular. Pero después salen a decir que la culpa es de los jueces de garantía o de conocimiento.

La Fiscalía en Colombia no investiga. Solo negocia y se pone a imputar con testimonios de oídas. Lo que lleva a que más adelante se caigan los procesos. Cosa diferente fuera, que se callen la boca con los medios, investigarán y acopiaran todo los elementos materiales probatorios que más puedan, con interceptaciones legalmente obtenidas. Para convertir sus acusaciones o imputaciones en irrefutables. Allí sí, salir a los medios y vociferarlo.

Pero por no investigar terminan haciendo preacuerdos y negociaciones con los investigados o imputados, que terminan en sentencias que despiertan aún más desprecio por el sistema penal colombiano.

Otras veces hacen de esas investigaciones un show mediático, o las vuelven una persecución política o una campaña punitiva, que termina convirtiendo en víctima al implicado o investigado.

Aparece también la Procuraduría General de la Nación disparando primero y preguntando después. Cuando todo mundo sabe que toda investigación es negociada en procuradurías provinciales, regionales y/o departamentales.

Toda esta corrupción de la que se habla en Córdoba no hubiese prosperado sin el beneplácito de todos estos organismos de investigación, control y vigilancia del Estado. ¿Y dónde están? En todos los Departamentos y Municipios, pero sus jefes y nominadores están en Bogotá. Todos esos cargos son políticos! Todas esas entidades están politizadas. Lo que hace más perverso al sistema.

Pueden acusar de Córdoba de todo lo que quieran, pero nada va a cambiar, si quienes investigan y vigilan se venden, o no lo hacen bien, o miran para otro lado para no incomodar al jefe político que maneja la entidad.

Por mucho que los medios de comunicación quieran mostrar a Córdoba como lo peor, eso no es así. Aquí hay problemas de corrupción, pero las autoridades están en la obligación de separar el trigo de la paja. Aquí todas las personas que hacen parte del sector salud no son hampones ni corruptos.

Pero estigmatizar a toda Córdoba les permite decir que están trabajando en contra de la corrupción. Y también les sirve para ocultar otros grandes casos de corrupción de los poderosos de Bogotá.

Ahora mismo están aplicando la perversa estrategia de ganar sintonía por todo lo que se les ocurra decir de Córdoba: “Di lo que sea de Córdoba, que nadie se va a atrever a decir que es mentira”.

Y la estrategia está como calando. Ya los cordobeses ven a su paisano como otro ladrón más que aún no han cogido.

Por último, y como dato histórico, la Salud en Córdoba y Montería por largo tiempo estuvo manejada por un solo grupo político. Período que fue interrumpido, cuando ‘empresarios’ monterianos le dijeron a los jefes de Autodefensas cómo era que se podían quedar con el negocio de la salud. Y lo hicieron a sangre, muerte y fuego. Muchas personas fueron asesinadas en Córdoba por el tema de la salud. Y todo esto pasó con la mirada complaciente del Estado, Fiscalía, Supersalud, Procuraduría y Contraloría. Lo que ahora vemos se inició hace muchos, pero muchos años.

@Tonsanjr

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