Los asesores de prensa del Representante David Barguil

Por. Toño Sánchez Jr.

Inicio diciendo que soy una persona llena de defectos, errores y pecados. Con los dos primeros lucho cada día para derrotarlos, unas veces gano, otras pierdo por goleada, y algunas empato. Con los últimos, creo ferviente en la Misericordia de Dios y por las noches arreglo esas cuentas con el de Arriba. Pero ahí vamos. Como periodista, me he equivocado, se me ha ido la mano, he rectificado, me han usado, he pedido disculpas públicas. Pero tengan la certeza que jamás he usado este oficio para extorsionar o delinquir. Y cuando me he equivocado, ha sido eso, una equivocación, sin intención maligna alguna.

Pero hay un grupo de extorsionadores ‘periodistas’ que se han dado a la tarea de mostrar este bello y emocionante oficio como la herramienta ideal para extorsionar. Han desprestigiado tanto al periodismo que hoy las personas más despreciables, después de los políticos, son los periodistas. Y como les tienen pavor, los periodistas de bien no se atreven a levantar su voz de protesta. No hay duda que la ‘Libertad de Prensa’ en Córdoba es usada para delinquir impunemente.

Pero lo que acabo de escribir en los dos anteriores párrafos no es lo terrible. Lo dantesco es que gobernadores, alcaldes, congresistas, políticos y servidores públicos de todos los niveles compran este ‘servicio extorsivo de periodismo’. Unos lo hacen para asegurase que no se metan con ellos; otros, los contratan para atacar a sus adversarios y a periodistas que critiquen sus administraciones. Y no falta quien los contrata por afinidad, se sienten identificados con esta delincuencial forma de ejercer el ‘periodismo’.

Tengo serias diferencias con Adolfo Berrocal por su manera de hacer periodismo, no lo comparto y no lo considero amigo, ni siquiera lo saludo, pero lo respeto. Esta semana, decide grabar un mensaje de voz que envía a la jefe de prensa, quien a su vez se lo entrega a su jefe, el Representante David Barguil. Este lo primero que presuntamente hace es reenviarlo a su ‘periodista’ de cabecera en la sombra y asesor en la clandestinidad. Es uno de esos personajes que fracasaron en todo en la vida, pero que a punta de extorsivos ‘Derechos de Petición’ e intimidaciones se las da de ‘periodista’. Y entre sus otros ‘oficios varios’ está el de proxeneta, lo que le permite buscarle todo tipo de ‘material’, masculino o femenino, a sus clientes, que por lo general son de la vida pública y de diversas tendencias sexuales. Esto es lo que llaman tener un plus.

El mensaje de Adolfo Berrocal es un sentido ruego para que el Representante Barguil lo ayude económicamente porque se encuentra en una penosa situación que lo tiene a las puertas de un inminente lanzamiento de la pieza donde vive. En el mensaje enviado, él le suplica a su “amigo” que le tienda la mano. Si bien es cierto que los políticos no están para solucionar los problemas económicos a los periodistas, también es bien cierto que uno no puede cuestionar que entre un periodista y político pueda existir una entrañable amistad que permita hacer este tipo de peticiones. Que si es legal o ético, yo no voy a entrar en ese debate ahora.

Pero lo mínimo que uno puede tener es respeto por la persona hace el ruego y no permitir que ese mensaje sea entregado, o entregárselo, presuntamente a perversos ‘periodistas’ para que se encarguen de difundirlo, con la perversa intención de humillar a quien pidió el favor.

Lo más probable es que hoy salgan a decir que fue una ‘confusión’, y hasta es posible que Adolfo Berrocal salga a decir que el mensaje ‘alguien’ se lo robó y lo transmitieron. Lo cierto es que quien inicia la especie es el ‘periodista’ que David Barguil tiene en la clandestinidad como punta de lanza para sus nuevas aspiraciones.

No entiendo hasta donde va a llegar esta denigrante manera de hacer política. Los del Partido Liberal tienen un ‘Calanchín’ que se da a la tarea de enlodar y lanzar una serie de consejas contra todos los enemigos políticos de sus jefes. Tiene casi diez investigaciones por irregularidades denunciadas, pero como en la Fiscalía hay unas fichas políticas de ese partido nada pasa con esos procesos. Pero mientras tanto, este otro extorsionador hace de las suyas. Y se hacen llamar ‘periodista’.

El problema de la corrupción política no solo ensombrece a los políticos, sino que también lanza un gran manto sobre los ‘periodistas’ extorsionadores. A quienes les dan contratos por interpuestas fundaciones para mantenerlos ‘aplacados’. Si esto no es delinquir, ¿qué lo es entonces?

Mientras existan gobernantes departamentales, municipales y servidores públicos que paguen para no ser extorsionados o para que ataquen a otros jamás vamos a ver un periodismo serio y honesto que se convierta en una rramienta que ayude a construir ciudad y ciudadanía.

El periodismo no es para delinquir ni para ampararse en el para extorsionar a los gobernantes y servidores públicos. El verdadero periodismo está es para poner al ciudadano en la mitad y defenderlo del inmenso gigante que se llama Estado. Que está representado en una Presidencia, Ministerio, Congreso, Gobernación, Alcaldía, Poder Judicial y demás entes públicos.

Uno puede ser un mal o regular periodista, pero lo que uno no puede ser es un extorsionador del periodismo. Un bandido disfrazado de periodista.

La pauta publicitaria oficial no es mala, no está tipificada como delito en el Código Penal. No es malo tener pauta del Estado. Además que los medios viven de la pauta privada o pública. El problema es cuando el Presidente de turno la usa para comprar conciencias y salas de redacción. Esto es otra cosa, cuestionable desde todo punto de vista. Pero extorsionar desde el periodismo es un aberrante acto delincuencial.

Pero lo más despreciable de todo no son esos extorsionadores ‘periodistas’, es que congresistas y gobernantes, que uno considera gente decente y digna, los contrate por debajo de la mesa para que les hagan el trabajo sucio.

Solo me resta ofrecer excusas por todo esto que está pasando con el periodismo.

@tonsanjr

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