Los nuevos ladrones que se amparan en la fama de corrupción de Córdoba (Segunda Parte)

Por: Toño Sánchez Jr.

Habíamos quedado en como Néstor Murcia Bello y su trinca no vio venir las revelaciones que hicimos, y que los puso al descubierto, por lo que salieron despavoridos a hablar de las ‘irregularidades’ con los programas de Sida. Salieron a contar de unas bolsas que sacaron de Comfacor, ya cuando ellos eran los amos y dueños de Comfacor. Y también hablaron de los RECOBROS, pero en este punto, solo se referían a la VIGENCIA de los RECOBROS, y de manera perversa, omitían decir CUÁNDO se hicieron los RECOBROS y CUÁNDO se pagaron, si es que se pagaron.

Los RECOBROS operan y operaron en toda Colombia no solo en la Gobernación de Córdoba; aunque desde Bogotá lo hagan parecer como algo exclusivo de este Departamento.

En Comfacor quedaron unos RECOBROS con VIGENCIA 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015. Después de esta fecha no se podían hacer más RECOBROS por VIH debido a que su tratamiento se volvió integral y es incluido en el POS. Ya era responsabilidad de las EPS.

Como el caso de los pacientes de SIDA de Comfacor estalla es por los 860 pacientes que Néstor Murcia Bello le entregó a una aparecida fundación de Bogotá, se busca torcer el camino de la investigación, traen de inmediato el tema de los RECOBROS y de unos bultos de documentos que sacaron de Comfacor de la manera más natural.

Es aquí cuando entra el Viceprocurador que viene a Montería y se refiere a los RECOBROS y a la sustracción de los bultos de documentos, pero ignora decir que Comfacor está controlada desde el 7 de marzo de 2017 por la Supersubsidio en cabeza de Néstor Murcia Bello. Quien maneja a Comfacor con puño de hierro e infundiéndole terror a los subalternos.

Los bultos de documentos fueron sustraídos el 23 de diciembre de 2017. Entonces ¿por qué Néstor Murcia Bello no denunció de inmediato el robo? ¿Por qué calló? Si en Comfacor no se mueve una hoja de papel, menos un bulto, sin su consentimiento.

La sacada de los documentos de Comfacor fue el viernes 23 de diciembre de 2017. Pero el martes 27 de diciembre de 2017, después del lunes festivo, en la Secretaría de Salud Departamental de Córdoba, cuando la mayoría de trabajadores estaban de permiso, y de la manera más clandestina, a la empresa llamada ‘Fundación Adriana Villalba’, con sede en Bogotá, que trae Murcia Bello, la inscribían para que pudiera a la semana siguiente poder entrar a manejar los 860 pacientes de SIDA que Comfacor tenía con varias empresas de cordobeses.

¿Por qué OCULTÓ Néstor Murcia Bello la sacada de los documentos de Comfacor el viernes 23 de diciembre de 2017?

Al ver la jugada que se da el martes 27 de diciembre de 2017 en la Secretaría de Salud Departamental de Córdoba, se puede inferir que estaban preconstituyendo una prueba por si se venía una situación como esta.

El 3 de enero de 2018, en una sorprendente e inusitada muestra de eficiencia, el secretario de Salud, Eduardo Vélez Vaquero, cuota eterna del Partido Liberal en Córdoba, le habilita el mayor número de servicios posibles a la fundación que trajo de Bogotá Néstor Murcia Bello. Solo se reservó un servicio: El de la Farmacia. Esto es, la entrega de medicamentos. Como quien dice, el ‘lomo chato’; porque el ‘lomo fino’ ya se lo habían despachado con la entrega de los 860 pacientes con VIH, que entregaron a los cachacos de Bogotá.

Recuerden que la ‘farmacia’, el ‘lomo chato’, es el encargado de los medicamentos, ítem donde está el verdadero tumbe, ya que compran, por ejemplo, medicamentos de contrabando a bajo precio y los meten como éticos, de afamados laboratorios investigadores y patentadores de nuevas moléculas.

Igual jugada hizo Murcia Bello con el Camu de Lorica, les quitó los pacientes y la farmacia. Los primeros ya los tenía negociados, pero se les atravesó un posible escándalo, por lo que devolvieron a todos al Camu. Con lo que sí se quedaron fue con la farmacia.

Pero estos hechos los ignora la Procuraduría General de la Nación (@PGN_COL), quien al parecer viene a Córdoba a realizar ‘vigilancia selectiva’ y a cobrar cuentas de fundaciones metidas en escándalos de corrupción por el tema de las terapias. Pero esto para otra columna.

Con todo este panorama, en un momento de finales del año pasado, los de Comfacor deciden hacer a la Gobernación de Córdoba todos los RECOBROS que habían quedado archivados en Comfacor. Para esto necesitaban de un poderoso aliado en la Gobernación. Y ese era nada menos que el secretario de Salud en mención, Eduardo Vélez Vaquero.

Aquí es donde se ve la perversidad de Néstor Murcia Bello y la selectividad del Procurador Fernando Carrillo, al ocultar que los RECOBROS se hicieron cuando la Supersubsidio, en cabeza de Néstor Murcia Bello, Carlos Franco y Diovany Eugenia Valencia Clavijo (Esta hace las veces de la Junta Directiva de Comfacor) tenían el MANDO TOTAL de Comfacor.

Y han callado, al igual que Sandra Devia (@sandevr1) Gobernadora (e) de Córdoba, de si se realizó o no el pago de estos RECOBROS, y las fechas en que estos mismos se hicieron.

¿Por qué el silencio cómplice con respecto a este tema? ¿Quiénes eran los verdaderos beneficiarios de los cobros de estos RECOBROS?

El hecho de que los pagos posiblemente no se haya efectuado no exime de sospecha a los implicados en este RECOBRO, que quieren ocultar, a como dé lugar, que lo realizó una trinca que se armó para darle el zarpazo a Comfacor, en sociedad con el Secretario de Salud de Córdoba.

Es bueno saber que Comfacor siendo la EPS más grande de Córdoba, era la EPS que menos RECOBRO hacía proporcionalmente a su población atendida. Y no solo era la que menos RECOBRO hacía, también era a la que menos le pagaban.

Con este dato estadístico, que se puede verificar, porqué se empeña Néstor Murcia Bello a mostrar que el RECOBRO no lo hicieron ellos, los de la intervención a Comfacor.

Aquí me asalta una pregunta. La Supersubsidio llega a intervenir, controlar, auditar y vigilar; ¿pero quién vigila el queso cuando ratones y gatos se asocian?

¿Está lanzando Néstor Murcia Bello con el resto de sus cómplices y el apoyo de la Procuraduría una gran cortina de intenso humo negro para desviar el verdadero tumbe a Comfacor?

¿Por qué Néstor Murcia Bello le ha dado tanta relevancia a la sacada de los bultos de Comfacor? ¿Por qué no dice que él era el director cuando sucedió el hecho? ¿Y por qué calló largo tiempo?

Y qué casualidad que todos los bultos con documentos eran de pacientes con VIH.

Dijo el Viceprocurador, y Murcia Bello también, que los pacientes de VIH no se encuentran y que los contentaban con mercados y pasajes.

Veo aquí una clara revictimización para con los pacientes con SIDA.

A estos pacientes no les gusta ser visibles, ya que la mayoría de las veces, ni su misma familia sabe que tienen VIH. Por lo que su estado emocional los lleva a desaparecerse por épocas. No les gusta que los busquen, por lo general dan direcciones y teléfonos que no son. No les gusta que nadie sepa que tienen SIDA. No le gusta que los conozcan. Es por ello que se enojan y se desaparecen cuando los cambian de IPS, porque esto los obliga a que otras enfermeras y médicos sepan lo que tienen.

Y esto debe de saberlo al dedillo Néstor Murcia Bello, que le gusta comerciar con pacientes con VIH, pero ahora muestra estos hechos para defenderse a costa de la penosa enfermedad que sufren estos pacientes.

La facturación de estos pacientes es variable precisamente por eso, porque se desaparecen y luego regresan. Aquí se les dio a muchos operadores darle los pasajes y mercados a estos pacientes, pero hoy estos gestos, altruistas o no, son ‘prueba reina’, de corrupción.

Yo sé que en Colombia la palabra imposible para lo torcido y retorcido no existe. Pero para inventarse un paciente de SIDA tendrías que tener una cadena corrupta que incluya a infectólogo, oftalmólogo, traumatólogo, laboratorista, enfermera, odontólogo, médico general, sicólogo, bacteriólogo, por citar solo estos. Por mucho que los cachacos quieran mostrar que es así, me niego a aceptar esta infame acusación, los profesionales de la salud en Córdoba, en su gran mayoría son honestos.

Que haya otra forma de inventarse los pacientes, que eso nos lo diga la Fiscalía.

Que se roben parte del dinero de los medicamentos, puede ser; allí es donde siempre ha estado el billete. Miren que Néstor Murcia de Comfacor se ha venido ‘reservando’ las farmacias. ¿Para quién? Que eso nos lo diga la Procuraduría y la Fiscalía.

No hay que olvidar que hay una entidad que la manejan desde Bogotá y la llaman ‘Sivigila’. En donde deben estar todas las historias clínicas de los pacientes con VIH de Córdoba y del país. ¿Y por qué esta entidad no se pronuncia?

A 7 de marzo de 2017 Comfacor tenía registrados legalmente 990 pacientes con VIH. Distribuidos de la siguiente manera:

– Córdoba: 585

– Bolívar: 65

– Atlántico: 110

– Magdalena: 115

– Cesar: 85

– Guajira: 15 (Ya no hace presencia allá Comfacor)

– Sucre: 15

Para un total de 990 pacientes con VIH.

Néstor Murcia Bello y su aliado el Procurador dicen que subieron a mil 400 pacientes.

Si a marzo 7 de 2017 había 990 pacientes con VIH registrados en Comfacor, ¿de dónde aparecieron entonces los 410 restantes?

Cuando se está en una entidad intervenida y se tiene la responsabilidad de administrar esa empresa, no se puede salir sin pruebas a acusar.

La pregunta correcta para Néstor Murcia Bello es: ¿Cómo aparecieron 410 pacientes más con VIH en el programa de Sida de Comfacor, después del 7 de marzo de 2017?

Otra para este personaje Murcia: Hasta el 7 de marzo de 2017, cuando Comfacor pagaba a las IPS que manejaban los programas de VIH, ¿pagaba por mil 400 pacientes con VIH? ¿O pagaba por 990 pacientes con VIH?

Si estas dos sencillas preguntas no las puede responder Néstor Murcia Bello, estamos ante un inepto funcionario, que no solo llegó a darle un zarpazo a Comfacor, sino a tumbarse esta entidad, amparado en la mala fama que ahora nos han dado a los cordobeses.

Es urgente que los organismos de control aclaren todo esto y que caiga quien tenga que caer. Pero esto no es montando procesos y preconstituyendo pruebas para acusar a otros, y salirse con la suya los verdaderos ladrones de Comfacor.

Y que quede claro desde ahora! La Procuraduría General de la Nación no quiere que se investigue la verdad del robo a la salud en Córdoba ni el tema sobre los RECOBROS del SIDA.

Y saben porque tengo esa certeza. Porque SOLO van a AUDITAR de 2015 hacia adelante!!! Por qué no AUDITAN del año 2000 hacia adelante. De 2005 hacia adelante. ¿Por qué?

Esta ‘selectividad’ de la Procuraduría es pavorosa y viven vociferando que están contra la corrupción. Y hasta tienen razón en parte, la ‘selectividad’ es otra manera más sofisticada de corrupción, propia de los cachacos de Bogotá.

Por último, desde hace tres años Comfacor viene con una vigilancia especial por parte de la Superintendencia de Subsidio Familiar (@Supersubsidio), auditorias constantes, planes de mejoramiento impuestos por esta entidad de vigilancia y control y la intervención, que inició el 7 de marzo de 2017.

La Resolución que expide la Supersubsidio argumenta que interviene a Comfacor por el déficit financiero, en ningún aparte de sus considerando está corrupción o malo manejos. Pero la Supersubsidio de entonces, Gricelda Restrepo, llega a Montería y recorre todos los medios hablando de presuntas irregularidades que va a “mostrar en los próximos días”, pero el tiempo pasó, y a casi un año de la intervención ‘todavía’ están buscando.

No hay duda que están ‘fabricando’ pruebas y procesos, para tapar el gran zarpazo que le dieron a Comfacor ante los ojos complacientes de todas las empresas de Córdoba.

Néstor Murcia Bello me hace recordar a un famoso comandante de la policía en Francia, que era el azote de los prostíbulos. Su puritanismo y sentido de la moral despertaba la admiración de propios y extraños. Hasta que descubrieron que hacía unas pavorosas orgías a donde asistieron muchas de las hermosas jóvenes que habían caído en sus redadas. Pero ajá, la ficción es ficción. Aunque García Marquez por allí dijo, que muchas veces la verdad en Colombia supera la ficción.

@Tonsanjr

Compartir

Google+ Pinterest