‘Los Papeles de Comfacor’. La infame trama de la Supersubsidio para criminalizar a tres trabajadores de la Caja.

Por: Toño Sánchez Jr.

El día 23 de diciembre de 2017 tres trabajadores de Comfacor –Melga Pacheco, Juan Mesa y Franklin Ramos- llegan temprano a la oficina que está al frente de la sede de la EPS, en la Calle 40 con 12, y se dan a la tarea de hacer lo que se hacía todos los años, el llamado ‘espulgue’, de todas las cuentas que tenían los soportes para hacer los llamados Recobros. La prioridad son las cuentas de medicamentos no pos, transporte, tutelas y las de pólizas. Todas estas son las que sirven para los recobros. Los tres trabajadores las clasifican y las guardan en seis (6) cajas, que dejan listas para cuando lleguen los encargados del área, hagan los respectivos recobros. El resto del papel va a unos sacos. Normalmente se llamaba a los de Servicios Generales para que fueran por el papel, pero ese día tomaron una decisión que les cambió la vida.

Al día siguiente era Navidad y decidieron ganarse un dinero por la venta de todo el papel que sobró. Uno de ellos fue hasta el barrio Sucre, en donde están todas las empresas recicladoras y hablaron con el administrador de una de ellas. Este propuso ir por el papel, pero les advirtió que del valor que diera el papel les descontaba el transporte. Aceptaron.

Llega el camión a la Calle 40 con 12 y recoge 69 sacos con todo el papel sobrante que no servía para hacer los recobros. Y lo llevan nuevamente al barrio Sucre para ser pesado y tasado el precio. El valor final pagado fue de $1’600.000oo. Que se los repartieron equitativamente entre los tres.

Se desearon una Feliz Navidad y se despidieron.

A la semana siguiente cuando los trabajadores llegaron, algunos preguntaron por el papel y se les explicó que se había hecho el llamado ‘espulgue’ de fin de año y que el papel sobrante se sacó.

Cabe anotar que esta depuración se hace cada año y no elaboraban acta alguna.

La información de la sacada del papel llega a oídos de Néstor Murcia Bello, quien al enterarse le brillaron los ojos de placer. Y se queda callado. No denuncia nada… todavía.

Lo cierto es que ya desde Montería Radio 38 Grados se venía revelando todo lo que venía ocurriendo en Comfacor. Ya Néstor Murcia Bello tenía negociados los pacientes con VIH con una Fundación de Bogotá, que el 27 de diciembre de 2017, en una inusitada muestra de diligencia, la Secretaría de Salud Departamental, en cabeza de la cuota del Partido Liberal en Córdoba, Eduardo Vélez Vaquero, registra a la Fundación que llegó del ‘interior’. Este movimiento hoy en día es uno de los secretos mejor guardados de la Gobernación de Córdoba.

Murcia Bello siente que el regalo de los Reyes Magos le ha sido adelantado y procede primero a filtrar un video de la sacada del papel a un periodista, que ‘coincidencialmente’ es el calanchín del Partido Liberal en Córdoba. Entonces se monta todo un criminal escenario, en donde muestran a los tres trabajadores de Comfacor, que vendieron el papel, como miembros de un tenebroso ‘cartel del Sida’.

El perfil criminal que muestra de estos tres trabajador hizo opacar el de alias ‘Ottoniel’, comandante del llamado ‘Clan del Golfo’.

Todo esto fue manejado con una diabólica precisión y contundencia. Aparecieron de la nada mercenarios veedores y periodistas a apoyar todo el decir de Néstor Murcia Bello. Que solo aportaba un video y su decir, sin prueba alguna.

Bien temprano, del día 3 de enero de 2018, se presentan a la Secretaría de Salud de Córdoba los responsables de la Fundación que iban a manejar los 560 pacientes de Sida de la EPS Comfacor, a buscar que le habilitaran los servicios. Mientras que el 2 de enero de 2018 ya los tres trabajadores de Comfacor habían devuelto todo el papel.

Los tres trabajadores de Comfacor comienzan a ser perseguidos como criminales por algunos de sus mismos compañeros. La razón de esta actitud puede estar, en que tal vez buscaban ganar la aceptación de Murcia Bello si le llevaban información de que los habían hecho confesar.

Al ver que están es serios problemas, los tres trabajadores de Comfacor se dan a la tarea de recuperar el papel. Uno de ellos regresa al barrio Sucre a hablar con el señor que se los compró.

Pero este reciclador ya había revendido el papel a otro.

Los ‘Papeles de Comfacor’ habían ido a parar a Ambiente Ecológico S.A., una empresa que funciona en la Calle 29 No 44 -174 en el barrio Caribe, de propiedad de Debys de Jesús Montes de Oca. Este señor se niega a devolver los papeles, pero ante los ruegos de los trabajadores de Comfacor accede, pero si le pagan lo que el canceló por ellos: $3’600.000oo.

Los tres trabajadores de Comfacor salen a prestar y empeñar. Recogen solo 500 mil pesos que le llevan a Montes de Oca. Este los pone a firmar una letra por el resto y acepta a devolver los 69 bultos de papel. Que estaban tal cual como los habían sacado de Comfacor el 23 de diciembre de 2017.

Pero aquí comienza una serie de irregularidades que la Fiscalía tendría que explicar.

El 2 de enero de 2018, cuando los trabajadores de Comfacor están recuperando el papel en Ambiente Ecológico, la Fiscalía llega a incautar los ‘Papeles de Comfacor’, pero deja que los trabajadores paguen por el rescate del papel. Pero después, los de la Fiscalía, se muestran como si ellos hubiesen hecho una operación de rescate. Que es la que sale a vociferar a los medios de Bogotá Néstor Murcia Bello.

Recogen los 69 sacos, que están aún en sus originales empaques, pero los llevan inexplicablemente de nuevo a Comfacor y no a la Fiscalía. Rompiendo con lo que llaman ‘Cadena de Custodia’.

Todo lo que hicieron los trabajadores por recuperar los ‘Papeles de Comfacor’ fue ocultado perversamente a los medios por Néstor Murcia Bello. Quien semanas después reunió a todos los trabajadores en Tacasuán a amenazarlos con botarlos si llegaban a ver alguno hablando con un periodista o dándole declaraciones a alguien que no sea él.

La infamia de Néstor Murcia Bello, con sus secuaces que trajo de Bogotá, queda al descubierto cuando los tres trabajadores ponen todo su empeño en devolver todos los bultos de papel. Y endeudándose logran rescatarlos, pero la Fiscalía se atraviesa, para mostrar que fueron ellos los que hicieron el rescate.

Las preguntas al infame de Néstor Murcia Bello serían: Si estos trabajadores hacían parte de una organización criminal del Sida por qué no incineraron los papeles? Por qué no fueron al río Sinú y los tiraron? Por qué no se los entregaron a los jefes de la supuesta red criminal?

Con todo lo que está pasando en Comfacor fue un garrafal error de la Fiscalía regresar los papeles a Comfacor. Fue como poner al ratón a cuidar el queso.

Hasta la fecha, la única entidad que se ha atrevido a defender a estos trabajadores fue el sindicato de Comfacor. Quienes en una valiente carta al Superintendente de Subsidio Familiar, José Leonardo Rojas, lo ponen al tanto de una serie de irregularidades y de los abusos que están cometiendo con estos tres trabajadores.

En uno de sus apartes los sindicalistas dicen:

“Es inaceptable que se intente confundir a la opinión pública con informaciones carentes de rigor probatorio, como fue la sustracción de los documentos ocurrida en Comfacor, en el pasado mes de diciembre, buscando relacionarla con una acción del Cartel del VIH SIDA (Sic) en Córdoba. Este tema de la sustracción de documentos es un hecho aislado y debe ser tratado con sujeción a las normas y reglamentos que regulan el Contrato Individual de Trabajo. Es pertinente aclarar que estos documentos fueron recuperados en su totalidad por gestión de los mismos trabajadores involucrados”.

En otro aparte los sindicalistas de Comfacor denuncian:

“Actualmente en la Caja se viven momentos de mucho estrés e incertidumbre debido en parte a que la actual Administración en compañía de sus asesores con frecuencia maltratan verbalmente a los trabajadores utilizando términos desobligantes como “ladrones” o “incompetentes” y descalificando su labor. No sobra decir que los “asesores” fueron contratados por el Director Administrativo [Néstor Murcia Bello], generando de esta manera una nómina paralela con autoridad sobre las Subdirecciones existentes en la estructura orgánica de la Caja y en promedio estarían incrementando el gasto anual de la Caja, en aproximadamente $700,000,000 (SETECIENTOS MILLONES DE PESOS)”.

También se atrevieron estos valientes trabajadores a revelar:

“Desconocemos las razones por las cuales la contratación que se está haciendo en la actual administración es enfocada a contratistas fuera de la región, tales como Fundación Adriana Villalba y SOSALUD SAS”.

En esta carta quedó evidenciado que los nombramientos en Comfacor son por recomendaciones políticas.

“Desde el inicio de la intervención de la Caja, la organización Sindical ha rechazado enérgicamente la politización de la Caja, la cual actualmente se evidencia en la vinculación de personal que abiertamente manifiestan haber ingresado por recomendación política”.

Fuentes de este sindicato de Comfacor nos confirmaron que están recabando pruebas que les permita pronunciarse sobre las presuntas sindicaciones que hacen a la directiva de Comfacor de estar negociando el pago de cuentas con una coima entre el 20% y el 30%. Y el posible pago del 20% que hacen algunas IPS para que no les quiten los pacientes. Entre los casos más sonados está el de la Clínica Evaluamos a quienes les han hecho en los últimos dos meses multimillonarios pagos. Desconociendo deudas con otras clínicas.

Terrible todo lo que está pasando en Comfacor. Pero lo más denigrante no es lo que allí pasa, es el silencio de todos los aspirantes a Congreso. Y la ‘selectividad’ de los organismos de vigilancia y control, como la Supersubsidio, Supersalud, Procuraduría General de la Nación y Fiscalía.

Néstor Murcia Bello me ha amenazado con denunciarme, vamos a ver si se atreve a denunciar también a estos valerosos sindicalistas.

@Tonsanjr

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