Nada qué ver! Los jamás del buen vestir

Imagen suministrada por la autora de la columna

Por Eve Runner
Twitter: @Eve_Runner

El arte de vestir bien… porque vestir de manera adecuada para cada ocasión es todo un arte, un arte que puede causar más dolores de cabeza de lo que se espera y que pueden dejar muy mal ubicados a aquellos que no logran “descifrar” los códigos de vestimenta. Sin embargo, más allá de etiqueta, vestidos formales y ocasiones especiales, la cotidianidad también demanda un respeto por la imagen que se proyecta mediante la elección de prendas, pero en la calle se ve cada cosa, que puede hacer gritar: ¡Nada qué ver! Ya sea por su uso inadecuado, porque no hay prenda más fea que aquella que no corresponde con la persona que la usa, y ejemplos claros de estos existen varios, a los que se debe decir: ¡Jamás!

Leggins: Empezaron como una tendencia y se quedaron para vivir en muchos armarios, y para hacer “simbiosis” en muchos cuerpos. Son una trampa mortal de mal gusto y que pueden dejar al descubierto aquellos aspectos no favorecedores de la figura. Y sin son de colores claros… peor, porque son tan transparentes que dejaran en evidencia hasta el lacito de la ropa interior que se usa. Una prenda a la que es momento de renunciar, su tiempo pasó y no favorecen en lo absoluto, y señoras… por favor, no usen leggins no van con su edad, ni con los cambios que ha sufrido su cuerpo. Recuerden, los leggins marcan y muestran todo, y cuando se dice todo es TODO.

La combinación fatal: Hay una combinación de prendas que puede ser catastrófica y que raya en lo vulgar, y es nada más y nada menos que shorts, blusa escotada y tacones (o plataformas). Una regla básica del buen vestir es que si muestras pierna no se debe usar un escote revelador, y viceversa, si hay escote revelador no muestras piernas, pero con el boom de los shorts muchas mujeres, sobre todo jóvenes perdieron el horizonte y a todas las fiestas y eventos se aparecieron vestidas de ese modo, uno que es muy vulgar. Para seducir no hay que mostrar, insinuar basta y causa mayor impacto.

Mini vestidos: Los vestidos cortos son sexys, hay que reconocerlo y si tienes unas piernas lindas aún más, pero hay límites y un vestido que no te viste, sino que incomoda por causa de su largo, o de la ausencia de tela en el mismo, no favorece a nadie, a menos que se quiera exhibir la ropa interior. El vestido corto ideal, si bien es aquel con el que te sientas bien, si el vestido parece dos tallas menos que la tuya, te has enfundado en el como si te hubieran untado en aceite y deja todo a la vista, definitivamente, no es el vestido.

Chanclas discotequeras: Las chanclas, chancletas no son calzado para ir a una discoteca o a una fiesta, a menos que esta sea en la playa. No son una prenda apropiada que te hagan lucir, te harán destacar y ser centro de atención de malas críticas, no importa cuánto te hayan costado, ni que sean de marca o diseñador, las chanclas son para andar en casa, no para irse a una fiesta.

Ropa interior exhibicionista: Esa tanga que se destaca fuera del pantalón, que al agacharte saluda a todos saliendo a relucir, no es lindo de ver, aunque sea del encaje más fino del mundo, definitivamente no, es un atentado a tu imagen y a tu buen gusto. Elige de manera adecuada la ropa interior que usarás con determinadas prendas, es un detalle que puede sumarte muchos puntos.

Y como plus en estos ejemplos de mal gusto está…

Ropa que no va con la edad: Ni las señoras mayores deben vestirse como veinteañeras, ni las veinteañeras como su abuela. Para ser sexy no hay que disfrazarse y para ser elegante no hay que echarse encima 10 años más. En cada momento de la vida se puede lucir elegante, sexy y adecuada, sin tener que recurrir a ser otra persona que no eres. Acepta con amor tu momento y viste acorde.

En fin, vestir bien, no es tan complicado, lo complicado está cuando no se conoce que favorece y que no tanto, por ello ten en cuenta estos ejemplos de lo que NO se debe hacer, pero eso sí, al vestir, sobre todas las cosas, sigue siendo tú.

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