Nueva York, después de 16 años del atentado a las Torres Gemelas

En Nueva York persiste el miedo a un nuevo 11 de septiembre como el del 2001, el atentado más mortífero jamás cometido en Estados Unidos, con casi 3.000 personas desaparecidas tras el derribo de las Torres Gemelas.

A Sue García, una fisioterapeuta de Brooklyn, ni siquiera le gusta caminar por Times Square, una de las plazas más famosas del mundo y donde el 18 de mayo pasado, un exmilitar estadounidense con problemas mentales atropelló con su auto a 23 peatones. “El miedo a un atentado reaparece”, sentencia.

García, hoy de 33 años, estaba en la secundaria cuando dos aviones se estrellaron contra las torres. Los vio incendiarse y luego colapsar, y al suspenderse todo el transporte en la ciudad, caminó hasta su casa ese día, como cientos de miles de neoyorquinos.

“Estaba ahí, vi lo que sucedió y lo repito en mi cabeza una y otra vez”, dice. No puede dejar de pensar en ello cada vez que escucha una mención al tema en la televisión, “y cada vez que escucho un avión zumbar por encima de mi cabeza”, insiste.

Para quienes perdieron a un familiar o un amigo en la catástrofe, o quienes escaparon de ella por poco, la fecha aniversario puede ser “la más temida” del calendario y el síndrome post-traumático puede persistir por siempre, explica Charles Strozier, psicoanalista y autor de un libro de testimonios sobre el 11 de septiembre de 2001.

Para los otros, dice, tras el “traumatismo colectivo” provocado por este atentado “de dimensión apocalíptica”, permanece ante todo un “sentimiento de vulnerabilidad”.

“Decir que los neoyorquinos están todavía traumatizados sería exagerado, pero piensan sobre ello (…).

Tienen miedos activos que se sitúan por debajo del umbral de conciencia, como el miedo de una bomba en el metro”, explica este profesor, que observó la caída de las torres desde su consultorio, en un piso alto de una torre de Union Square.

Muchos están convencidos de que aunque los atentados más recientes han tenido como blanco a Europa, la densidad poblacional de Nueva York torna a la ciudad en el blanco número uno.

Siendo así, la ciudad se dotó desde 2001 de su propia unidad antiterrorista, que hoy cuenta con unos 2.000 integrantes y con emisarios en varias capitales extranjeras, según Robert Strang, presidente del Investigative Management Group, una empresa de seguridad neoyorquina.

La capital financiera estadounidense también quiere ser un modelo en el homenaje a las víctimas. Testigo del impacto de los atentados del 11 de septiembre, difundidos en directo en el mundo entero, el imponente memorial a las víctimas con sus dos enormes fuentes negras construidas donde se alzaban las Torres Gemelas y su museo se han convertido en un centro de congoja internacional.

Monique Mol, una turista holandesa de 52 años, vino hasta aquí a reflexionar. “Es un poco un memorial a las víctimas de atentados del mundo entero”, señala. “Como si las víctimas viviesen aquí para siempre, como las momias en las pirámides de Egipto”.

Tomado de El Colombiano – 

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