Otra verdad incompleta

Como lector diario de periódicos declaro mi hastío por el torrente de informaciones casi monotemáticas. Todos los días tenemos una generosa ración de noticias y comentarios sobre los magistrados, congresistas y funcionarios corruptos , sobre la actividad de los grupos delincuenciales. Como en los canales de televisión, donde impera la omnipresencia de gente armada, en los periódicos el personaje es el ladrón de cuello blanco. ¿Qué tal una decisión editorial de mermarle el espacio a la corrupción y hacer síntesis informativas sobre el tema, con economía de espacio y de fotos, para darles relieve a otros temas?

Hastiado, me limité a leer titulares y preferí la letra menuda de otras informaciones que me desplegaron otro panorama: el de un país esperanzador.

¿Qué tal esas 30 mil familias campesinas de zonas que hasta hace poco estaban en guerra? Los campesinos producirán y las empresas comercializarán sus productos como resultado de 538 acuerdos que estimulan la ganadería, la producción de leche, o los cultivos de cacao, de plátano, de frijol, o de maracuyá.

Por estos días se reunió en Puerto Leguízamo gente que había viajado en caravanas por el río Putumayo, desde Caquetá, Putumayo, Amazonas y Huila. Se proponen eliminar la desconfianza que dejó la guerra, y a partir de ese nuevo clima emprenderán tareas conjuntas.

Algo parecido ha ocurrido en el sur de Bolívar donde el Comité Cívico propició el encuentro de reconciliación, antes impensable, entre el comandante del Bloque Central Bolívar, de las AUC con el comandante del Frente 25 de las Farc. El estrechón de manos fue la parte espectacular del encuentro sobre la acogida a los excombatientes, sobre su reincorporación a la sociedad civil; la creación, para ellos, de oportunidades de trabajo. También se examinó ese proceso seguido con víctimas que llegaron cargadas de rabia y que, gracias a los encuentros cara a cara con los victimarios, descubrieron en ellos a seres humanos que se habían equivocado y pedían otra oportunidad. Contar todo esto es más positivo que los largos y destacados informes sobre las piruetas de la oposición para hacer trizas el sueño de paz de los colombianos.

¿Se ha tomado nota de lo que es la Corporación Humanicemos? La integran antiguos guerrilleros que adelantan las tareas de desminado. Sí, fue su crimen sembrar esas minas, es un acto de reparación y de rectificación la operación de desminado que adelantan en 46 municipios. Y están trabajando en Guevara Kild, donde se producen sudaderas, botas, camisetas, gorras y manillas. Este es un proyecto ambicioso que busca crear una cadena de 10 almacenes que empleen a 100 excombatientes, algunos de ellos con discapacidades por heridas recibidas en combate. En Bogotá se llevó a cabo a finales de noviembre la segunda macrorrueda para la reconciliación, donde se conocieron más de 150 proyectos sociales y productivos que promueven la reconciliación.

El espacio no me da para más, pero lo dicho se puede concluir con el gran dato: en lo que va del proceso de paz, se han evitado 3.000 muertes. Esas vidas se hubieran perdido si la guerra hubiera continuado.

Al final del ejercicio creo haber comprobado que hay otra forma de mentir, que es la de mostrar solo una parte de la realidad. Colombia es mucho más que magistrados, congresistas y funcionarios corruptos o ausentistas. Hay otra Colombia que quiere y hace la paz, que confía en los otros, que con su trabajo crea riqueza y que ha dejado atrás, como una enfermedad superada, el odio. Esa es la Colombia que merecería el espacio que en los medios hoy se le dedica a los corruptos.

@JaDaRestrepo.

Tomado de El Heraldo – 

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