Quieres la definición de Gran Mujer: Ponle Saray Castilla Vda de Bechara

Por:Toño Sánchez Jr.

Decían los griegos que ante la muerte y la tragedia es que las personas empiezan a reflexionar y muchas hacen grandes cambios en sus vidas.

Se fue una gran y maravillosa mujer, Saray Castilla Vda de Bechara. Y en una tierra donde no es fácil elogiar a alguien, con la partida de esta, lo repito, maravillosa mujer, esto se acaba. Y tenemos que aprender a elogiar a nuestras grandes mujeres cordobesas.

Y permítanme repetir el adjetivo, esta maravillosa señora, que ya partió, tiene todos atributos para sentirnos orgullosos de haber sido su paisano. Que no fue perfecta, estoy seguro que no. Nadie lo es. De lo que sí estoy seguro es que tuvo más aciertos y que desaciertos en su vida. Estoy seguro que estos últimos fueron producto de errores normales que cualquier ser humano puede cometer cuando toma muchas decisiones. Pero que esos desaciertos hubiesen estado motivados por malas intenciones, jamás.

Saray Castilla fue el bastión y soporte de un soñador y amante de la educación, Elías Bechara Zainum. Fue su secretaria en el laboratorio clínico que tenía, a la vez la confidente de todos sus sueños. Que en momentos dudaba que se hicieran realidad, pero jamás se lo dijo, siempre fue ese apoyo y palanca que lo impulsaba a seguir. A sabiendas que algunas veces había adversarios que no estaban de acuerdo con sus ideas y que lo hacían dudar. Era en estos momentos donde esta señora empezó a erigirse como esa esposa que tenía que respaldar en todo a su esposo.

Empezaron hacerse realidad los sueños con la educación. Vino la felicidad y la frustración de sentir que le pagaban mal por todos sus logros. Pero los grandes líderes tienen una particularidad, no se amilanan ante las derrotas o decepciones. Son como las águilas, se elevan más alto.

Saray Castilla sabía que su esposo era bueno, pero cuando empezaron la Universidad del Sinú, en una vieja casa del centro de Montería, se dio cuenta de que era extremadamente bueno. Y que si seguía regalando matrículas y aceptando pagos ‘págame como puedas’, no iba a haber más adelante dinero para pagarle a los docentes. Había que manejar todo como una empresa. Que abriera una línea de crédito para los estudiantes. Fue así como se empezó a ordenar la administración de la Unisinú. En donde hoy casi el 70 de los estudiantes son de bajo y medio estrato (Perdonen la palabra ‘estrato’, pero este perverso país nos estratificó).

Años después su esposo pierde su capacidad y es cuando esta señora despliega toda su fortaleza y conocimiento que tenía guardado. Escuché en privado a personas que apostaban por la caída de la universidad. Pero no fue así. El máximo crecimiento de esta institución fue cuando estaba en manos de Saray Castilla. Claro está que hay que saberse rodear, porque estos logros no se consiguen solo. Detrás de ella hubo todo un equipo que trabajó incansablemente por todos estos logros.

Yo he aprendido en la vida a quedarme con lo bueno de las personas, más no con sus cenizas. Yo me quedo con todo lo bueno que fue esta gran mujer cordobesa.

Como ya lo escribí, para mí Saray Castilla Vda de Bechara fue todo un faro para este Departamento, Caribe y Colombia. Fue un brillante ejemplo de grandeza, de que trabajar todos los días de manera honesta da inmensos frutos. Fue madre ejemplar. Amiga inolvidable. Su carácter es de admirar por siempre. Y de verdad que con ella se cumplió esa sentencia que reza: detrás de todo gran hombre hay una enorme y grandiosa mujer. Y ella lo fue siempre.

Hoy me duele su partida, pero por siempre me sentiré orgulloso de haberla conocido y de haber sido paisano de ella. Hoy toda Córdoba y la Academia están de luto. A su familia, hijas, hijo, nietos, nietas, demás familiares y amigo, mis Condolencias. Que Dios los colme de Fortaleza. Y en la Gloria de Dios ella está.

Un largo y sinuano abrazo.

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