Recuerdos de aquellos VIII Juegos Nacionales en Cartagena

Por: Toño Sánchez Jr.

Después de tantos ruegos por parte de los dirigentes deportivos de Montería, la Asamblea de Córdoba aprobó un auxilio de $75.000oo para que 62 deportistas pudieran representar a este Departamento en los VIII Juegos Atléticos Nacionales de Cartagena, que iniciaban el 2 de diciembre de 1960.

Las disciplinas deportivas en las que participarían los deportistas cordobeses estaban atletismo, béisbol, boxeo, ciclismo y fútbol.

En Atletismo estaban Rafael Díaz, Oberto Peña, Adolfo Gómez, Avelino Barros, Moisés Díaz, Bladimiro Oquendo, Óscar Lara y Rafael Córdoba. En lanzamiento de bala estaba Plutarco Villadiego y Jaime Doria. El Delegado era Ciro Solano Portacio.

En Boxeo representaban a Córdoba: En peso mosca, Enrique Higgins; en peso gallo, Miguel Vergara; peso pluma, Cipriano Zuluaga; peso ligero, Justiniano López; y semipesado, Francisco Barrera.

El equipo de Ciclismo lo lideraba Oberto Peña, Ramón Mendoza, Manuel Morales y Guillermo Gómez. El entrenador fue Alberto Cantillo.

En Fútbol, Córdoba venía de ser subcampeón nacional. Este equipo fue integrado por: Juan Manuel Arrieta, Erasmo Madrid, Valerio Araujo, Huberto Petro, Manuel Mercado, Manuel Lozano, Genaro Chamorro, Álvaro Petro, Carlos Cotes, Rafael Martínez, Nelson Aleán, Emiro Mena, Pablo Ruiz, Gustavo Osío, Carlos Aleán, Óscar Viera, Luis Ardila, Marco Tuirán, Marcelino Acuña y Etelberto Rodríguez. El entrenador fue Ernesto González Rubio.

Aunque parezca extraño la sociedad cordobesa se cohesionó a través del deporte, en especial el béisbol y el boxeo, de sus fiestas populares y de su música, cultura y folclor.

Y fuel el béisbol el deporte que más angustias y alegrías nos dio.

Y es que detrás del béisbol estaban prohombres del pasado de Córdoba, dirigentes deportivos que amaban a esta tierra y a sus deportistas. No es sino ver el personal directivo que acompañó a la Delegación de Córdoba a los VIII Juegos Nacionales en Cartagena. Iban dos prestantes médicos, que no cobraron un peso, Alfonso Martínez Escobar y Ramiro Bustos. También acompañaban a nuestros deportistas el doctor Julio Cervantes Lagares.

Cómo era de importante el deporte para aquel entonces que el Gobernador de Córdoba, doctor Remberto Burgos Puche, lideró la Delegación junto con el Secretario de Educación, Don Hernán Gómez Pineda.

Todos sabían que selección de béisbol de Córdoba estaba para grandes cosas. El sueño era ganarle a Bolívar en el 11 de Noviembre.

Pero antes de continuar recordemos quiénes integraron esa gran selección:

Lanzadores: Cipriano Castro, Luis Sofán, Leonel Lara, Juan Correa, Francisco ‘El Pachi’ Amador y Félix Peralta.

Receptores: Víctor ‘El León’ Carrasquilla y Miguel Dechamps.

Infielders: Alonso Sánchez, Enrique Narváez, Ramiro Naranjo, Martin Austin, Antonio Bello, Jairo Berrocal, Milciades Mejía y Orlando Blanco.

Outfielders: Manuel ‘Lito’ Cordero, Eulalio Aguilar y Henry Word.

Coach. Tiberio Lara.

Manager: Julio Isidoro ‘El Cobby’ Flórez.

Y el Delegado fue el Doctor Marco García Bustamente.

Ahora recordemos aquel lunes 5 de diciembre de 1960 con una de mis crónicas:

Aquel 5 de Diciembre

La suave y refrescante brisa que traía el mar Caribe no era suficiente para bajarle la temperatura a la caldera en que se había convertido el Estadio Once de Noviembre de Cartagena, la noche de aquel lunes 5 de diciembre de 1960.

La Heroica era la sede de los VIII Juegos Nacionales. Para esa época el deporte representaba la razón de ser de muchos Departamentos del país, la rivalidad entre regiones era “encarnizada”, y llegaba a extremos inenarrables, “de muerte”, en cuanto a béisbol se refería.

Así lo tenían bien en claro los más de diez mil aficionados que se “acotejaron” y encaramaron en el Once de Noviembre, los 18 peloteros de las novenas de Córdoba y Atlántico y los cientos de miles de aficionados que siguieron las hostilidades por radio.

Ambos equipos llegaron invictos al encuentro, sólo les faltaba jugar contra Bolívar, que también había derrotado categóricamente a todos sus rivales, entre los que se encontraba San Andrés, Magdalena y Antioquia.

Los Mulos de Córdoba, como los bautizara el legendario narrador de Calamar, Marcos Pérez Caicedo, llevaron a Cartagena un aguerrido equipo piloteado por Julio Isidoro Flórez, más conocido como ‘El Cobby’, reconocido por los entendidos como uno de los mejores receptores que haya tenido Colombia en todos los tiempos. Formó parte de aquella gloriosa gesta en la que nuestro país fue por primera vez a una Serie Mundial de Béisbol Amateur, quedando de subcampeón.

Entre los peloteros que presentó Córdoba se encontraban los receptores Víctor Carrasquilla y Miguel Dechamps, el inicialista era Miguel Castro, los intermediarios Orlando Blanco y ‘El Pingüino’ Naranjo, el antesalista Orlando Bello, el short stop Milciades Mejía, y los jardineros Martín Austin, Eulalio Aguilar, ‘Lito’ Cordero y Henry Word. Los lanzadores: ‘Mincho’ Castro, Juan Correa, Luis Sofán, Leonel Lara y el estelar de los sinuanos: ‘El bola de humo’, Francisco Amador Lacharme, a quien el mismo Marcos Pérez lo bautizó con el remoquete de ‘Pancho’, pero todos en Córdoba lo conocían afectuosamente como ‘Pachi’ Amador.

Este lanzador fue el gestor en ese memorable 5 de diciembre de 1960 que concluyó con la derrota del Atlántico 5 carreras por 0, ostentando el único no hit no run, que contempla el béisbol colombiano en un campeonato de béisbol de mayores.

Esa noche, como otros tantos días, el ‘Pachi’ estuvo intratable. De los 27 out se responsabilizó de 18, por la vía de los strikes. Al resto los dominó con mansos elevados e inofensivos roletazos.

Toda la artillería ‘currambera’, que fue anestesiada por el potente brazo del estelar cordobés, era liderada por ‘El Perro’, así era que llamaban a Ubaldo Salinas por su velocidad en las bases; le seguía Luis de Arco, jardinero central; el temible Gerardo Guzmán, receptor; después venía el no menos respetado ‘Cheque’ Teherán, quien acostumbraba a amedrentar a los serpentineros cuando tenía la ‘majagua al hombro’ y Teófilo Gutiérrez. Con el pasar de los tiempos esta aterradora tanda fue conocida como “la tanda de los conejos”, fue la responsable de llevar a Atlántico cinco veces campeón nacional de béisbol, en fila india, hecho que ocasionó, para muchos entendidos, “el mayor brote de mal de rabia del que se tenga noticia en Cartagena”. La hegemonía “currambera” acabó en 1973, en Santa Marta, hecho que amerita una futura crónica.

Esa noche el ‘Pachi’ no lanzó un juego perfecto debido a una increíble pifia del torpedero. Hasta el día de hoy comentaristas y aficionados se dividen las opiniones. La acción generó una serie de comentarios que van desde traición hasta soborno.

Era la novena entrada, el score estaba 5 a 0 a favor de los sinuanos, iba un out, al bate estaba Ubaldo Salinas. A un lanzamiento del ‘Pachi’ el bateador da un manso roletazo hacia el short stop, Amador trata de cogerlo, pero la bola sigue rumbo al torpedero de los cordobeses que era Milciades Mejía, una de las manillas más seguras que ha tenido Colombia, pero la bola se le perdió en el guante y cuando tiró a primera ya era tarde, Salinas había cruzado por la inicial.

Aquí es donde muchos piensan que Milciades se enredó con la bola para dañarle el juego perfecto al ‘Pachi’ Amador. Y la única razón que esgrimen es que Mejía era bolivarense, por lo cual cometió el error para que un cordobés no lograra la hazaña. Pero, Francisco Amador, recordó, cuando tenía 72 años, esa jugada sucedida hace 41 y comentó sonriendo: “fue un batazo muy lento, Milciades por estar más pendiente del corredor se ‘enmantequilló’ y cuando tiró ya no había nada que hacer. A pesar que a la jugada le dieron error, Milciades jamás lo hizo adrede, nunca”.

El triunfo colocó a Córdoba en el primer lugar invicto. Siguió el juego Córdoba vs Bolívar, que también llenó al Once de Noviembre. Fue un viernes de 16 de diciembre de 1960. Iba a ser la segunda noche consecutiva que las vendedoras de carimañolas, buñuelos de maíz, patacones y quibbes se iban a quedar con sus viandas: nadie se paraba a comprarles por la emoción del partido.

Bolívar tenía una deuda pendiente con Córdoba, ya que la primera había derrotado a los sinuanos en la final del Campeonato Nacional de Béisbol de 1959.

Los aficionados y comentaristas se sorprendieron cuando vieron calentando en el “reverbero” de la izquierda a Francisco Amador Lacharme, con apenas un poco menos de 24 horas de descanso. Un locutor atinó a decir: “esta noche lo levantamos a palo”, lo cual enardeció a la fanaticada bolivarense. Se inició el pleito y nuevamente el ‘Pachi’ se convirtió en el dictador del montículo. Pero sucedió otra increíble jugada, que aún hoy los veteranos de este deporte la comentan. Para este encuentro el gobernador de los cordobeses, viajó hasta Cartagena acompañado por la Banda Bajera de San Pelayo. Cuando esta agrupación interpretó el porro María Varilla, tema que muchos cordobeses lo confunden con su himno, hubo sombrero vueltiao al aire y abarcas tres puntá perdidas. La fiesta beisbolera había comenzado.

En un emotivo partido Bolívar derrota a Córdoba dos carreras por una. Y las dos novenas quedan empatadas en el primer lugar. Ambas eran Medalla de Oro, pero las cosas no se dejan así en el béisbol del Caribe, jamás iban a existir dos campeones, esto había que definirlo con otro partido.

Con este resultado quedaron como campeones de los VIII Juegos Nacionales las novenas de Córdoba y Bolívar. Pero los directivos de los dos Departamentos acordaron que un empate era una afrenta que no toleraría ninguno de sus conciudadanos. Hasta llegaron a decir que, “imperio que se respete tiene un solo rey y así será”. Y así fue. Pactan el duelo de desempate para el domingo 18 de diciembre de 1960, el mismo día de la clausura de los VIII Juegos Nacionales.

Sería otro día de penurias para las vendedoras de fritos del estadio Once de Noviembre. Este acuerdo de última hora, entre los avivatos dirigentes de Bolívar y los ingenuos de Córdoba, ha sido el gran ‘papayazo’ de los directivos cordobeses en cabeza de su presidente, Marcos García Bustamante.

Muchos aficionados viajaron desde Montería a Cartagena para ver quien sería el nuevo rey del béisbol nacional. Entre los seguidores viajó, desde Sincelejo, un grueso número de fanáticas de la pelota caliente, las llamaban ‘las muchachas de Germania’, muy conocidas, en privado, por la aristocracia sincelejana y monteriana. A ellas se les debe la incursión de un nuevo vocablo en la ya inmensa jerga beisbolística. Cuando Amador tenía a un bolivarense en dos strike, ellas gritaban desde las gradas: “aponchalo, ‘Pachi’, aponchalo”.

Fue uno de los partidos más emocionantes de la historia del béisbol en Juegos Nacionales.

Y todo tiene su final… cantaba Héctor…

Parte baja de la octava entrada, batea Álvaro Bustamante de la novena de Bolívar, partido 0 a 0, dos out. El cartagenero saca una línea que pega en la ingle del pitcher de Córdoba. El ‘Pachi’ reacciona rápidamente, tira a primera, pero ya el bateador había cruzado por la inicial. Lo peligroso de la jugada fue que quien se “embasó” era Bustamante, excelso corredor de los 100 metros.

Comienza Amador a cuidar que Bustamante no se “robara” la segunda. Al bateador en turno lo coloca en la cuenta de 2 strike y 0 bolas. ‘Cobby’ Flórez, manager de los ‘Mulos’, entra a conferenciar con su lanzador y receptor. Allí se da un diálogo que conoció la Costa Caribe entera y que hace parte de las asombrosas anécdotas de este emocionante deporte.

El receptor de Córdoba era Víctor Carrasquilla, el titular de la posición era Miguel Dechamps, pero éste le temía a la velocidad de Amador y no le “mascoteaba” bien, por lo cual fue relevado por Carrasquilla, quien se ufanaba, como buen loriquero, de tener el más certero brazo de Colombia. El ‘Cobby’ le advierte: “Oye Carrasquilla! Si Bustamante se va para segunda no tires. Mira, el que está bateando lleva dos strike sin bolas y van dos out”. El ‘Pachi’ agrega: “Es más, si se va hasta para tercera, déjalo, que de allí no pasa”.

‘El Cobby’ se retira, pero de inmediato se regresa y dice con su ronca y atemorizante voz: “Carrasquilla, qué te dije?”. Y Víctor Carrasquilla le responde con un dócil susurro: “Que no tire a segunda”. Nuevamente ‘El Cobby’ hace el ademán de regresar al dugout, pero se gira otra vez hacia donde está Carrasquilla. El árbitro interviene y dice: “Qué te pasa ‘Cobby’?”. Este ignora la pregunta del umpire principal y le vuelve a repetir a Carrasquilla lo mismo: “Qué te dije?”. “Que no tire a segunda”, responde el receptor cordobés. Por fin termina la charla y se reanuda el encuentro. ‘El Pachi’ hace sus movimientos, presenta la bola, levanta los brazos, sale en ese momento Bustamante para segunda, lanza el ‘Pachi’. Carrasquilla recibe y… lo increíble… tira a segunda. Por esto, es que dicen que Álvaro Bustamante todavía está corriendo. El catcher de Córdoba metió la bola en lo profundo del jardín central, con lo cual anotó Bolívar las carreras que le darían el triunfo, esa final terminó 3 carreras por dos en favor de los bolivarenses. Córdoba ripostó con dos carreras que no le alcanzaron.

Córdoba tendría que esperar, desde esa fecha, 1960, hasta 1988 para ser Campeón Nacional de Béisbol y hasta el Campeonato de Barrancabermeja para ganarle por primera vez a Bolívar, en un torneo de mayores 10 por 0. La segunda vez que lo hizo fue en Pereira 1974, luego en 1987 en Bogotá y por última vez en 1988 en Montería. En aquella ocasión, 1960, perdió y se tuvo que conformar con el segundo lugar.

Luego de esa presentación, que era la más honrosa de Córdoba desde que fue por primera vez a un Nacional, 1954, llegaron en bus hasta Mocarí y desde allí conformaron una caravana hasta la parte baja de la alcaldía. Nadie los recibió. El ‘Cobby’ le dijo al ‘Pachi’: “Vete pa’ tu casa, que a este alcalde no le importó tu hazaña”.

Pero el gobernador de turno, días después, empleó a todos los integrantes de esta selección. Se convirtieron en Guardas de Rentas, fue mucho el ron y el whisky que decomisaron estos peloteros en los retenes, lo que no hay es una estadística de las cajas y botellas confiscadas que se devolvieron al Departamento.

Pero así no se haya presentado el alcalde, todos los cordobeses y los amantes del béisbol de Colombia nunca han olvidado aquel no hit no run del ‘Pachi’ -‘Bola de humo’- Amador contra Atlántico, en una época en que este Departamento estaba ansioso de un héroe.

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