“Si el tiempo se regresa, vuelvo y mato a ese hijueputa”

Por: Toño Sánchez Jr.

Con mucho respeto me dirigí al estafeta que estaba de turno en el pasillo principal de la cárcel ‘Las Mercedes’ de Montería, una calurosa mañana de mediados de mayo de 2017, aunque en esta cárcel pareciera que siempre el sol fuera más abrasador. Pregunté por el interno Joice Hernández. El estafeta se me quedó mirando y me dijo que en un momento lo mandaba a llamar, que estaba en un patio especial y que se demoraba. Me propuso que fuera tramitando el permiso. Cuando empecé a retirarme me gritó: “Y él se demora a ese ‘mán’ le gusta salir ‘pintoso’”.

Y fue de verdad una larga espera en el quiosco de la cárcel ‘Las Mercedes’. Hasta que un guardia se me acercó y señaló: “Allá viene”. Cuando vi a la persona que buscaba pude comprobar que el comentario del estafeta era muy cierto, Joice Hernández venía bien vestido. Al acercarse más también pude constatar que estaba muy perfumado. No parecía que esta persona fuera la que hacía un poco más de tres años hubiese estrangulado a Jairo Zapa. Me dio la mano, se sentó y enseguida me dijo: “¿Qué es lo que quiere?”. De inmediato intuí que a este personaje no había que írsele por las ramas.

Le expliqué en qué estaba y si podía ayudarme con cierta información. Me dijo que si qué le daba a cambio y le expliqué que yo no era un medio grande, que si él quería beneficios económicos tenía que buscar a los de Bogotá.

Me dio la impresión de que la conversación iba a terminar, pero pidió dos deditos y una gaseosa, por lo que vi una oportunidad de mantenerme en la mesa con él. “Por allí se rumora que Jesús Henao te sacó la cuña como dicen por acá…”, le comenté.

“Mire, periodista, Henao puede ser lo peligroso que sea, pero yo sé todo de él. Yo estuve desde los 12 años en grupos de Autodefensas. Yo aprendí a guerrear también”, sentenció con firmeza y mirándome fijamente a los ojos.

“Ya mi abogado presentó a la Fiscalía un ofrecimiento para hacer un preacuerdo y allí contaré la verdad de todo lo que pasó. Yo fui leal con Henao siempre. Pero ya él me demostró que me va a vender y eso no lo voy a permitir”, continuó diciendo Joice Hernández.

Lo cierto es que para mayo de 2017 Joice Hernández presentó una solicitud, con su puño y letra, solicitando el preacuerdo, que días después oficializó su abogado. Y esto queda evidenciado en la Audiencia Preparatoria realizada el 22 de agosto de 2017 en el Juzgado Especializado de Montería. Allí su abogado, Josué Barrero, le solicita a la magistrada que le permita hacerle una pregunta a la Fiscalía, ella accede.

El abogado defensor de Joice Hernádez, que lo es solo para ese caso del preacuerdo, le pregunta a la Fiscalía por qué desde hace más de cuatro meses tiene engavetada la solicitud de preacuerdo de Joice Hernández, quien respondió un interrogatorio que está grabado en audio y filmado. La respuesta del Fiscal fue casi que irrespetuosa: “Porque estamos verificando la información”.

La magistrada no aguantó la indignación e invitó al estrado al Fiscal y al abogado de Joice Hernández. Allí le dijo al representante de la Fiscalía que si 4 meses no habían sido suficientes para verificar. Y lo conminó a que el 5 de septiembre definiera esa situación.

Aquí permítanme una inferencia.

Yo creo saber por qué engavetaron el preacuerdo. Ubiquémonos hace cuatro meses atrás. Luis Gustavo Moreno era fiscal anicorrupción y estaba ‘apretando’ a Alejandro Lyons, por lo que esta revelación de Joice Hernández no iba con su ‘línea de investigación’. Ya que Moreno buscaba, con Jesús Henao, ubicar a Lyons como determinador del crimen de Jairo Zapa. Para poder tenerlo contra las cuerdas.

Tan es así que a un reputado medio de Bogotá le filtraron un audio del interrogatorio, léase bien, del interrogatorio de Joice Hernández, pero decidieron también engavetarlo. Por qué? Porque no servía para el libreto planeado.

Pero regresemos a la cárcel ‘Las Mercedes’.

Ya el tema con Joice se agota. Y le pregunto: “Qué pasó con Jairo Zapa?”.

Se quedó dubitativo… se miró las manos… miró hacia la salida de la cárcel…

“No pretendo que me cuentes todo, lo que puedas…”, le insisto.

Se giró, me miró, y esto me narró: “Jairo Zapa, no era lo que ustedes piensan. Ese ‘mán’ hacía parte de todo eso de la corrupción. A mí me dijeron hacía un tiempo que yo debía andar con él y que tenía que matarlo, pero que me avisaban para cuando. Fue cuando me puse a andar con él para todos lados. Pero lo que más me ponía hacer era buscarle peladitas. Y si el tiempo se regresa yo vuelvo a matar a ese hijueputa. ¿Sabe lo que hacía? Me ponía hacer ‘mandao’ para quedarse solo con mi mujer y se ponía hacerle propuestas, ella me lo contaba. Por eso, cuando me dieron la orden no la dudé”.

Joice se quedó de repente callado… Yo no dije nada porque pensé que iba a continuar… Pero me dice: “¿Tiene para que me preste para pagar los deditos y la gaseosa, fue que dejé la cartera en la celda?”.

Me toqué los bolsillos y recordé de inmediato que en la garita de entrada me quitaron todo lo que llevaba en los bolsillos. Me disculpé por no poderle pagar la cuenta. Se paró, me dio la mano y se despidió.

Yo entiendo la molestia de los ciudadanos cuando la Fiscalía negocia con este tipo de delincuentes, pero es la única manera de poder desmantelar estas estructuras criminales. Que haya, hacia futuro, que hacer una nueva ley que endurezca este tipo de negociaciones, esa es otra discusión, pero esto es legal y está en el Código de Procedimiento Penal aprobado hace años.

Lo que no está bien es lo que ha venido haciendo la Fiscalía desde que se llevó el proceso para Bogotá.

Pero antes de seguir quiero reiterar que fue la Fiscalía de Montería, encabezada por la doctora Gilma Londoño quien logró el éxito investigativo de este caso, que fue llevado por el fiscal Víctor Esquivia. En 30 días! Se entregaron los resultados con 6 capturados. Y 123 indicios para llevarlos a juicio. Todos los elogios para ese gran equipo investigador de la Fiscalía de Montería por ese trabajo.

El fiscal Montealegre decide llevarse el caso para Bogotá y allí empezó la dilación. Alguien me dijo una vez, que la diferencia por llevarse un caso de Montería para Bogotá son unos ceros más a la derecha.

Cómo entender que la Fiscalía haga unas apelaciones absurdas, como la de pedir la ruptura, para que se investigara por un lado la desaparición forzada y por otro el homicidio, cuando estos delitos son conexos. Esta insólita o ‘rara’ apelación paró el proceso por seis meses!

Comentario aparte merece el del fiscal Pión, quien no incluyó los testigos de acreditación para el juicio. Esto es como el torero que sale a matar, pero se le olvida en el burladero la espada.

Aquí tiene que quedar claro que la Fiscalía en Bogotá con el caso Zapa está actuando extrañamente. Hay audiencias en donde la Fiscalía parece más del equipo de la defensa de Jesús Henao. Pero nadie dice nada porque esto es en Bogotá.

Toda esta historia está todavía por contarse.

@Tonsanjr

Compartir

Google+ Pinterest

Leave a Reply