¿“Tatequieto” a la calumnia y el acoso en redes sociales?

Por Luis Rodríguez Tamayo

@luchovoltio

La gran mayoría de los medios de comunicación tienen estrictas reglas y los llamados decálogos del buen periodista. No solo es informar, sino hacerlo bien. Contrastar la información y consultar a varias fuentes es la obligación de todo periodista. Sin embargo, para el caso de las redes sociales es “tierra de nadie”, pues se han convertido en el espacio no solo para informar correctamente, sino para lanzar noticias falsas, acusaciones sin sentido y un “matoneo” permanente a protagonistas de la vida nacional y cualquier persona con una cuenta de Facebook, Twitter o Instagram.
 
Muchos han tomado las redes sociales para “desahogarse” o emprender férreas campañas contra cualquier persona o empresa, ya sea de manera justa o simplemente para calumniar e injuriar.
 
Ante este panorama hay muchas opciones para evitar ese matoneo en redes y la primera es reportar contenidos que presuntamente violan las políticas de Facebook, Twitter, Instagram y hasta el mismo whatsapp. Muchos quisieran que los soportes de estas redes sociales actuaran con mayor rapidez o eficiencia, pero la realidad es que a veces ni responden.
 
En consecuencia, las personas que se sienten atacadas en las redes sociales han optado por los estrados judiciales y cada vez más se conocen fallos de la justicia en donde se ordena el retiro de una información y hasta el cierre de las cuentas.
 
En Twitter, Instagram y hasta en grupos de whatsapp ya hay casos de retractaciones por órdenes de un juzgado.
 
Para el caso de la Corte Constitucional en uno de sus fallos recientes fue enfática en señalar que las publicaciones en redes sociales, incluyendo los blogs deben mantener los principios de veracidad e imparcialidad.
 
La mayoría de ciudadanos que interponen recursos ante los constantes ataques en el ciberespacio piden se respeten sus derechos a la honra, buen nombre, intimidad y a la buena imagen.
 
Uno de los casos estudiados por la corte es sobre una jueza de Sesquilé en Cundinamarca, quien puso una tutela contra un periodista, quien en su blog la acusó de matoneo contra varios de sus trabajadores y utilizar un vocabulario ofensivo.
 
Al revisar en detalle el caso se estableció que la publicación tanto en el blog como en Facebook tenía varias imprecisiones que afectaban el buen nombre de la juez. Además se publicó una foto de la juez que se tomó de su perfil social. Ante esta situación el periodista debió rectificar la información en sus redes sociales.
 
Estas decisiones judiciales tienen varias interpretaciones. De un lado se daría un duro golpe a la libertad de expresión, pero por otro se sienta un importante precedente frente a personas que se dedican a los ataques al buen nombre de muchas personas sin justificación alguna. Sin embargo, uno se pregunta qué pasará con esos perfiles falsos o los trolls que son creados para difamar en redes sociales. Más de tecnología en www.luchovoltio.com

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