Un homenaje a un grande, a un caballete, a un ‘Tigre’… Abel Leal

Por: Toño Sánchez Jr.


Era por allá, por los años 70 del siglo pasado, era apenas un niño, pero que amaba al béisbol. Mi padre me inculcó el amor por ese emocionante deporte desde que nací; y era su compañero permanente al Estadio 18 de Junio a todos los partidos que narraba. Sin modestia alguna el viejo Toño Sánchez Charry era uno de los mejores narradores de béisbol de aquellas épocas junto a Marcos Pérez, Napoleón Perea Castro y Edgar Perea.


Para esa misma época mi madre tenía un restaurante que se llamó ‘Pollo Lindo’. Allí aprendí hasta a vender empanadas, supe que ningún trabajo u oficio honesto tenía que avergonzarte. Un día llego del colegio al restaurante y veo a tres atléticos tipos conversando y riendo a carcajadas. A uno de ellos lo reconocí de inmediato, era el responsable de muchas lágrimas derramadas por mí. Ya que era el que siempre jodía a Córdoba en los partidos decisivos. No era otro que Abel ‘El Tigre’ Leal… otros le decían también ‘El Trinquete’ Leal.


Fui derecho hasta donde mi mamá y le dije: “¡Ahí está Abel Leal!”. Ella de lo más tranquila solo me dijo: “Están esperando a tu papá”.


Yo no esperé a la llegada de mi padre. Fui hasta la mesa y me presenté. Me hicieron sentar junto a ellos y me sentía en la gloria. Los otros dos eran Humberto Bayuelo (R.I.P.) y el ‘Ñato’ Ramírez. Al rato le llevé un papel y fue la primera vez en mi vida que le pedí un autógrafo a un deportista. Puso su nombre, apodo, apellido y el número 13. Ese bello recuerdo está desaparecido, pero muy grabado en mi mente y corazón.


Por supuesto, que días después ‘El Tigre’ Leal acabó con los sueños de Córdoba de ser Campeón Nacional de Béisbol. 


De allí en adelante siempre que me lo encontraba en un estadio era una persona cálida, atenta y siempre dándome buenos consejos de vida. 


Ya cuando estaba llegando al final de su carrera vino a otro Nacional de Béisbol a Sincelejo. En su primer turno al bate el pitcher sucreño lo había ponchado. Eso fue como un orgasmo colectivo para toda la afición sincelejana.


En su segundo turno salió con un elevado al jardín izquierdo.


Y en su tercer turno comenzaron a abuchearlo y a gritarle “estas viejo”, “está acabado”, ‘vejestorio’, ‘recógete’, ‘ve’ a cuidar los nietos’. Pero Leal antes de salir para la caja de bateo se acercó a Céspedes, el mascota de la selección Bolívar, y le susurró al oído: “Céspedes, si la saco de jonrón me esperas con el bate en el home”.


El pitcher le metió una recta que la dejó pasar y le cantaron el primer strike. La galería gritó de placer, ya la boca se le hacía agua del placer de imaginárselo abanicando el tercer strike. ‘El Tigre’ se salió de la caja de bateo, puso el bate al frente de él, se quedó mirándolo, como si le estuviera reclamando algo, luego se giró y miró al público, y enseguida entró a la caja de bateo nuevamente. El pitcher recibió la señal de su receptor, pero se salió de la tabla. Se quitó el guante y comenzó a frotar la bola. Ese momento fue aprovechado por la afición para volver a gritarle de todo a Leal. Este miró al público y esa mirada que les tiró enardeció a la muchedumbre. El Umpire señaló con el dedo índice derecho hacia el lanzador, esto significaba que lanzara. ‘El Tigre’ Leal se echa la majagua al hombro y el pitcher se le viene con un cambio. No se sabe si Leal lo estaba esperando, pero le hizo un swing de caballo. Leal y todo el estadio al escuchar el choque del bate con la bola supieron que esa bola no iba a caer dentro del estadio. ‘El Trinquete’ Leal después del trancazo tiró el bate cerca donde estaba el mascota y lo miró unos segundos, la seña fue confirmada. Llegó y pisó el plato, Céspedes le entregó el bate y salió hacia la malla que lo separaba del público caminando y teniendo el bate como si fuera un bastón. Al llegar a la malla gritó: “Aquí está el viejo”. El público sucreño, que sabe reconocer al buen pelotero no lo abucheo, sino que comenzaron a aplaudirlo. Ese día se le olvidó a la afición que jamás y nunca se torea a un ‘Tigre’… y menos a uno que tiene un cipote de madero al hombro. Algo parecido hizo después en Montería.


Pero el más hermoso y emocionante recuerdo que lo perseguiría no fue el haber participado en 14 Series Mundiales de Béisbol Aficionado ni haber sido 16 veces campeón con la Selección Bolívar ni el haber sido Champion Bate en la Serie Mundial de Béisbol de 1970. Fue el memorable jonrón conectado un sábado en la tarde del 30 de septiembre de 1972, en Campeonato Nacional de Béisbol celebrado en Santa Marta, en el Estadio Rafael Hernández Pardo.


Atlántico venía de ser campeón nacional en 1964, 1965 y 1966. Abel Leal llega por primera vez a la selección Bolívar en 1967, pero ese año pierden el título con Antioquia en Cartagena. Este hecho fue considerado peor que lo que hizo con Cartagena el tal ‘pacificador’ Pablo Morillo. Pero a Leal no le fue mal del todo, peleó el Champión Bate con el ‘Blaky’ Martínez. Pero en 1968 en el Nacional de Béisbol celebrado en Montería, Bolívar, con Leal a la cabeza en defensa y bateo, recuperan el título. Fue un memorable duelo de lanzadores. Por Córdoba estaba en el montículo Luis Santos Berrocal; por Bolívar, estuvo el intratable Alcibiades Jaramillo. Dos errores a la defensiva de Córdoba definieron el juego 2 a 0 en favor de los bolivarenses. Esa tarde el short stop de Bolívar, ‘El Pintuco’ Llerena demostró ante la afición cordobesa porque era considerado uno de los mejores paracortos que dio Colombia. Raymundo Berrocal Escobar llegó a decir de la actuación del ‘Pintuco’ Llerena en ese partido: “Ese ‘Pintuco’ ese tarde cogió más bola que un suspensorio”. 


Y ya que estamos escribiendo de paracortos era también la época de Orlando ‘El Ñato’ Ramírez, de Edmon Cordero y del ‘Chino’ Herrera. De este último barranquillero se llegó a decir, y era verdad, que era el short stop más fino y elegante en esa posición. Era todo un ‘Dandy’ sacando la bola de la manilla.  


Regresemos a esa memorable tarde de septiembre 30 de 1972. Y dejemos que sea ‘El Tigre’ Leal quien recuerde lo sucedido en entrevista que me concedió para Semblanzas en marzo de 2012 y que se emitió por Telecaribe.


“Ese día me había ido en blanco en cinco turnos al bate. En el sexto turno decidí batear con un bate [36] que me había traído ‘El Ñato’ Ramírez”.


El panorama del partido era lapidario para los bolivarenses. Perdían 3 a 2. Último inning, dos out en la pizarra. Leal tenía dos strike en su cuenta y había tenido una tarde terrible al bate. Todo indicaba que iba a fallar por sexta vez. Atlántico estaba a un out de ser Campeón Nacional de Béisbol.


Mientras Abel ‘El Tigre’ Leal trataba de descifrarle, el que podía ser su último lanzamiento de Ascención Díaz, en las cabinas de narración había un locutor organizando un desfile de triunfo.




Edgar Perea cometió el terrible error de subestimar al ‘Trinquete’ que estaba en la caja de bateo. Asunción Díaz le lanzó a Leal un cambio; en ese momento Edgar Perea suspendió las incidencias del partido, para hacerle un llamado a la Defensa Civil y Cuerpo de Bomberos de Barranquilla para que llegaran hasta el ferri. No existía todavía el Puente Pumarejo. Para que desde allí comenzara el desfile, que debía pasar por la Vía 40, Barrio Abajo, hasta llegar al Estadio Tomás Arrieta (Ese era su nombre para aquella época).
Había humillado en cinco turnos anteriores. Pero esta vez, por cosas del deporte ese cambio se le quedó y ‘El Tigre’ se vio con un melón en el centro del plato.


No hay nada más orgásmico para un temible bateador… y para su afición… que el sonido fuerte de la majagua con la bola. Ese sonido identifica lo que viene pa’ encima. 


Pero que sea ‘El Tigre’ Leal quien lo diga: “Yo desde que le pegué a esa bola supe que se iba pa’ la calle”. ¡Y así fue!


La ovación que saltó allí se escuchó en todo el Caribe Colombiano. 


Dicen que Napoleón Perea Castro se meo en la cabina, de la felicidad.


Edgar Perea, cuando salió el palo de Leal dijo: “Salió un flaisón… y la bola se fue…”.


El partido se va a extrainninig y Atlántico trae al montículo a Luis Santos Berrocal y es a este cordobés que jugaba para Atlántico a quien le hacen la carrera del triunfo de Bolívar. 


Este jonrón se convirtió en leyenda. Y hay todo tipo de historias creadas detrás de él.


Quiero terminar este recuerdo, con el más grande bateador del Béisbol colombiano con lo que me dijo al terminar la entrevista que le hice en el 2012:


“La riqueza que tengo yo en mi corazón es el amor de la fanaticada colombiana, que por donde quiera que me meto todo mundo me conoce. Y yo cambio toda clase de dinero por esa satisfacción que Dios me ha dado, que todo mundo me quiere. Esto es lo más grande que Dios me ha dado y vivo tranquilo. Todo se lo debo al deporte. El deporte es salud. Da relaciones y buenas amistades. Siempre fui un pelotero sencillo y humilde. Y nunca se me han subido los sumos a la cabeza. Y espero que Dios me tenga con este pensamiento en la cabeza hasta el resto de vida que él me quiera regalar”.


Y te lo regaló ‘Tigre’ fuiste un grande, un gran deportista, una gran persona y un gran ser humano, que llegaste hasta quitarte el pan de tu boca para dárselo a otro. Paz por siempre. Y a todo el pueblo bolivarense, cartagenero y Caribe mi solidaridad y condolencias. Me quedo con el Abel ‘El Tigre’ Leal de la tercera base y con Abel ‘El Trinquete’ Leal que se paraba en la caja de bateo. 

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