Un repaso a la reciente historia política de Córdoba (Final)

Por: Toño Sánchez Jr.

Habíamos quedado la semana pasada que en Bogotá se había dado una reunión con el exsenador Juan Manuel López para buscar una posible salida. Escribimos que López manifestó que él no puede hacerle ‘conejo’ al candidato a la Alcaldía de Montería con quien ya tiene compromisos políticos y que ya viene respaldando públicamente. Es en este momento en que el exsenador se va con todo contra Alejandro Lyons, lo humilla, y le dice hasta de qué va a morir. Lyons no responde. Pero meses después este último se cobraría todos esos insultos.

Arriban al Puente Aéreo y allí se acaban los insultos y toda posibilidad de arreglo. Y empieza en firme la candidatura de Alejandro Lyons Muskus. Es en este momento que llega a la coalición el senador Musa Besaile Fayad.

El ‘pacto de oro’ que establece esta coalición con Lyons es el siguiente:
Realizar una buena gestión por el Departamento de Córdoba.
No armar un grupo político.
No parcializarse con ningún aspirante al Congreso.
No llevar candidatos a Congreso.

Alejandro Lyons no tenía el dinero para afrontar esta campaña. Pero aun así recorre con mucha intensidad todo el Departamento de Córdoba, ya que el otro aspirante le llevaba ventaja por haber empezado con mucha anticipación.

La última semana de septiembre de 2011, según ‘encuestas artesanales’, que se hacían al interior de los movimientos políticos, sin ningún tipo de rigurosidad, Lyons perdía con Víctor Raúl. Pero ese 30 de octubre de 2011 ganó Alejandro Lyons.

Todos los de la coalición ganadora esperaban una pronta reunión con el electo gobernador, pero esta demoró dos semanas en darse por los festejos del ganador. Esto no cayó bien en los socios políticos. Mucho menos un hecho que se dio en la finca de Robert Buelvas ubicada entre Ciénaga de Oro y La Y. Allí Alejandro Lyons lanza una sentencia que dejó atónitos a los de la coalición cuando se enteraron. Afirmó que ya era gobernador y que iba a montar su propio grupo político y que en la próxima elección a gobernador llevaría candidato propio.

Algunos miembros de la coalición atribuyeron esta declaración a la “calentura del triunfo” de un joven de apenas 30 años que no sabía cómo funcionaba todo. Otros dijeron, que esas eran vainas de quienes lo estaban rodeando en el triunfo.

La cuestión es que años después Alejandro Lyons cumplió todo lo que sentenció en esa finca de Robert Buelvas. -De este último se dice que aspirará por Cambio Radical al Senado de la República, fue uno de los grandes consentidos, con multimillonarios contratos, por parte del ministro Iragorri cuando estuvo en la cartera de Agricultura-.

Ya posesionado como Gobernador de Córdoba, el primer problema en la coalición nace con Margarita Andrade García, su mentora. A ella le había prometido el Hospital San Jerónimo de Montería. Pero también, al mismo tiempo, se lo había ofrecido al senador Martín Morales, quien representa al grupo político de los Jattin. Pero a final de cuenta a ninguno de los dos se los entregó.

El segundo pulso vino cuando se dio la elección del director de la CVS, allí perdió su pupilo Elder Oyola contra José Fernando Tirado.

Y el tercer round se presentó en la elección del nuevo rector de la Universidad de Córdoba, que venía en manos de Martín Morales. Aquí el senador Musa Besaile no acompaña del todo al gobernador Alejandro Lyons, se cruza de brazos, y deja que el grupo de Juan Manuel López se quede nuevamente con la Universidad de Córdoba.

Esto ocasiona una terrible fricción entre Lyons y los Besaile. El gobernador deja entrever que sacará de su gabinete a Johnny Besaile, hermano del senador -hoy aspirante a Senado-, pero después decide no sacarlo. Lo cierto es que el nombramiento de Johnny fue por iniciativa del mismo gobernador Lyons, según afirmaron personas cercanas a estos acuerdos políticos.

Cuando se creía que todo estaba sofocado vino la pelea con Bernardo Elías Vidal por la presidencia de la Asamblea Departamental, que por pactos políticos le tocaba al grupo de este senador. Quien al verse burlado se retira del gobierno.

Todo indicaba que esa coalición ya no existía y la prueba de que así era llegó con las elecciones al Congreso que se avecinaban. La aspiración del padre del gobernador a senado llevó a varios senadores a hablar con el gobernador para que no permitiera esta candidatura.

Esto le permite al gobernador apoyar a Sara Piedrahita a Cámara y a Martín Morales a Senado. Con esta victoria la división quedó establecida. Al punto que postula a Carlos Gómez a la Gobernación de Córdoba. Aquí es secundado por una coalición de la que hacen parte Nora García, David Barguil, Yamina Pestana, Sara Piedrahita, Martín Morales y otros de Cambio Radical. Hay una famosa foto de esta coalición tomada frente al Congreso de la República.

Mientras que en la otra esquina se monta la coalición de Bernardo Elías, Joche Tous, Musa Besaile y Raymundo Méndez Bechara en favor de la aspiración a Gobernación de Musa Besaile.

Lo que se conoce en Córdoba como ‘Mayorías Liberales’, Arleth Casado y Fabio Amín, eran una especie de ‘Jolly Joker’. -Hoy en día Amín, a quien llaman ‘El Cachorro’ en Lorica, traicionó y le dio la espalda a quienes lo apoyaron siempre-.

El gobernador Lyons por intermedio de la exgobernadora Marta Sáenz trata de llegarle a los López para llevarlos a su lado.

Mientras que Musa Besaile le coquetea a los López por intermedio de Libardo López Cabrales y Giovanny Espitia.

Otra pelea se daba al interior del Partido de la U por el aval al candidato a la Gobernación de Córdoba. Martín Morales y Sara Piedrahita lo pedían para Carlos Gómez; y Musa Besaile y Bernardo Elías hacían lo propio para Edwin Besaile. El pulso lo ganan estos dos últimos y a los primeros les dan un coaval para la Alcaldía de Montería.

El vicepresidente de ese entonces, Germán Vargas Lleras, como ave carroñera sabe que aquí puede quedarse con algo, aprueba que se le dé el aval a Carlos Gómez por Cambio Radical. Nadie en política da puntada sin dedal, menos los cachacos. Es por ello que se infiere que hubo un gran pacto entre Vargas Lleras y Lyons por ese aval.

Por su parte los López se van con Edwin Besaile. Esto lleva al gobernador Lyons a recular, porque sabe que ya la pelea está pareja y hasta complicada. El vicepresidente Vargas Lleras presiona a Lyons para que no deje de apoyar a Carlos Gómez.

Para finales de septiembre de 2015 las encuestas mostraban ya como ganador a Edwin Besaile, esto lleva a Lyons a desmontar su apoyo a Carlos Gómez, quien recibe el apoyo del Centro Democrático también.

Una fuente muy cercana a Germán Vargas Lleras, que pidió no se revelara su nombre, aseguró que para ese momento el vicepresidente presionó a Alejandro Lyons para que no dejara de apoyar a Carlos Gómez y buscar la manera de sacar de 200 mil a 250 mil votos para presentarlos en las futuras elecciones presidenciales como una base de que Cabio Radical tenía vida en Córdoba. Y así sucedió.

Lo cierto es que quedó para la historia una discusión en el sentido de que si Alejandro Lyons votó o no con Edwin Besaile para la Gobernación.

El último pulso entre el gobernador saliente y la coalición que lo llevó al Palacio de Naín se dio en la elección a Contralor Departamental para el período 2016 – 2019, allí Lyons Muskus perdió nuevamente.

Y el 1 de enero de 2016 inició el período de Edwin Besaile.

Sé que el hubiera no existe! Pero consulté con muchas personas cercanas a todos estos movimientos políticos por el futuro de Alejandro Lyons en aquellos momentos. Todos coinciden en que a pesar de pelearse con sus socios políticos era muy sagaz para hacer política. Y que de no tener los problemas que tuvo con las regalías y la salud fuese hoy el consentido de Germán Vargas Lleras, porque así este se lo hizo saber en una camioneta que los llevaba del restaurante La Bonga al aeropuerto Los Garzones, allí le dijo todos los planes que tenía para él. Vargas antes de bajarse le advirtió: “No se meta en problemas y verá”.

Esta es parte de la historia de la manera como se hace la política en Córdoba. Hoy estamos en una grave crisis que nos llama a no odiar ni a la política ni a los políticos, sino a inmiscuirnos más en la política. A exigir que se respete el voto programático, a reclamarle a quien no cumpla con los programas o proyectos prometidos y a agendar nosotros como ciudadanos a los políticos y aspirantes. Que se cabe con lo que siempre ha pasado, que son ellos los que agendan, con mentiras, a los ciudadanos.

Lo mismo para el periodismo. Ya está bueno que sean los políticos y los gobernantes los que agenden la información.

No es un momento para odiar, despreciar y alimentar el resentimiento; es una oportunidad para volver a empezar y construir una nueva Córdoba. A los políticos que vienen a buscar los votos decirles que la condición es que sean honestos… en todo.

@Tonsanjr

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