Un tipo supremamente peligroso

Por: Toño Sánchez Jr.

Hay sujetos que se han amparado en el discurso de los Derechos Humanos para esconder su verdadera ideología y resentida alma. En el sentido de que en realidad eran en la sombra los defensores políticos, y hasta ideólogos, de la guerrilla de las Farc. Algunas Ong’s que dirigieron fueron como esas aves carroñeras que volaban bajito, rogando por la próxima masacre ‘para’ comer con la desgracia ajena. Para ellos jamás han existido las víctimas de la guerrilla, solo las que dejaron las Autodefensas, o paramilitares como a la izquierda le gusta llamarlos.

Una cosa es tener y defender ideas de izquierda, muchas de ellas respetables, así no sean compartidas; pero otra cosa es mostrarse como defensor de víctimas, pero desde la orilla de otro terrible victimario como lo ha sido la guerrilla y lo fueron las Autodefensas… y hasta el mismo Estado.

Iván Cepeda es para mí un oscuro personaje, esparcidor de odios y resentimientos, cazador de ciudadanos ávidos de venganza política, en el sentido de no dirimir nada en serios y respetuosos debates, sino con agresiones, injurias y campañas de descrédito.

Este sujeto se dio a la tarea en Córdoba de envenenar el alma de los estudiantes de la Universidad de Córdoba y de otros seguidores que por acá tienen su misma enfermedad. Hizo contra Córdoba dos libros sin ningún tipo de rigor investigativo o periodístico, me imagino que para presentarlos a embajadas de otros países para que le desembolsaran recursos bajo el lema de ‘Cooperación Internacional’.

Hoy se descubre que Iván Cepeda es uno de los cerebros de los falsos testigos, como lo deja en claro el destituido e investigado ex Fiscal Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno. Uno de los apartes de su confesión dice: “El nombre del congresista que va a las cárceles a buscar testigos en contra de Ramos, es el senador del Polo Democrático, Iván Cepeda”.

En otro punto de su declaración el exfiscal Moreno afirma: “El señor Carlos Areiza nos llama, me llama a mí, yo grabo la llamada. Y dice que tiene información de personas que están detrás del señor Luis Alfredo Ramos. Eso queda grabado, se denuncia, se pide permiso se pone en conocimiento a la Corte, nadie va y lo entrevista y va un investigador…se reúnen, graban, creo, la entrevista y es cuando él dice que Iván Cepeda y otras personas le han pedido que declare en contra del señor Luis Alfredo Ramos…”.

Hace mucho tiempo se escuchó a postulados de Justicia y Paz decir que Iván Cepeda les prometía “ayuda” si declaraban en contra de algunas víctimas que ya tenía entre sus manos. La principal de todas, Álvaro Uribe Vélez.

En el Congreso se comenta, y no en voz baja, el poder que maneja Cepeda en la Fiscalía General de la Nación, se ha llegado a decir que tiene bajo su control unidades completas de esa entidad investigativa. Otros aseguran que sus tentáculos llegan hasta el CTI.

Para nadie es un secreto el poder que da en este país la credencial de Senador de la República, pero en manos de un avezado y torticero personaje, lo convierte en un tipo supremamente peligroso.

Cepeda, que siempre ha cuestionado a todo el que no esté en su orilla, jamás explicó ni condenó a las Farc por ponerle a uno de sus más criminales frentes el nombre de su asesinado padre.

Yo creo que las víctimas del frente de las Farc ‘Manuel Cepeda Vargas’ merecen que se les pida perdón por todos los crímenes de esta ‘franquicia’. Y que el senador Iván Cepeda aclare o coadyuve esta solicitud de perdón, creo yo.

Ustedes se pueden imaginar qué hubiese pasado en este país si a un frente de las desaparecidas Autodefensas Unidas de Colombia hubiese llevado el nombre del padre de un congresista de Córdoba o de la Región Caribe? No quiero ni imaginarlo.

A mí no me cabe duda de que hoy en día son más peligrosos estos farianos de civil, que están saliendo del clóset, que ‘Timochenko’, ‘Joaquín Gómez’, ‘Iván Márquez’ o el mismo desquiciado de ‘Jesús Santrich’. Aquellos que están saliendo quieren hoy en día demostrarles a sus antiguos patrones que el no haber estado en el monte con un fusil valió la pena y que se pueden ‘resarcir’ haciendo lo que siempre hicieron: política sucia y campañas de descrédito.

Si Luis Alfredo Ramos es o fue paramilitar no me consta ni tengo pruebas. Pero cuando un proceso se contamina con falsos testigos ¿qué le queda al investigado? ¿Qué debe hacer? Si ya en derecho ha demostrado que los testigos mienten.

Aquí está claro que un Estado no puede ser igual de criminal a los delincuentes que persigue. Y cuando un Senador de la República está detrás de toda esta empresa criminal no hay nada que hacer.

Solo imaginen que sea un congresista de Córdoba el que comandaba todos estos falsos testigos… Qué estaría diciendo la nueva y exótica ‘Jurisdicción Mediática’ de Bogotá?

@Tonsanjr

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